Sin procesiones y con ramos bajo techo

El párroco de San Antonio de Padua Ángel Fernández bendice los ramos de los presentes ayer en el templo. / MARIETA
El párroco de San Antonio de Padua Ángel Fernández bendice los ramos de los presentes ayer en el templo. / MARIETA

El temporal traslada las ceremonias al interior de los templos e impide los recorridos de las cofradías

EVA FANJUL AVILÉS.

Los peores pronósticos meteorológicos se cumplieron y la lluvia impidió celebrar ayer el Domingo de Ramos en Avilés como se deseaba. La intensidad y constancia de las precipitaciones no dieron tregua y dejaron las plazas como las de Carlos Lobo o El Carbayo vacías, obligando a que los actos de bendición de palmas y ramos se celebrasen en el interior de los templos de la ciudad.

La primera de estas ceremonias estaba prevista para las 10.30 horas en la iglesia vieja de Sabugo pero, finalmente, fue acogida a las doce del mediodía en el interior de Santo Tomás de Cantorbery. Allí y coincidiendo con la misa dominical, el párroco Nello Fernández bendijo los ramos de los asistentes. En la parroquia de San Nicolás de Bari la bendición de los ramos se otorgaría a partir de las once de la mañana.

A esa misma hora, la cofradía de Jesús de la Esperanza decidía suspender la procesión de La Borriquilla, la primera de las nueve que están previstas en esta Semana Santa avilesina.«Con esta lluvia es imposible salir», se lamentaba Rufino Arrojo, hermano mayor de Jesús de la Esperanza y presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades de Avilés.

Este paso representa la entrada triunfal de Jesús de Nazaré en Jerusalén a lomos de una borrica junto a una pequeña borriquilla. «Es una lástima», se repetían los miembros de la cofradía que habían ultimado hasta el último detalle para la procesión de ayer.

La decisión, aunque inevitable, supuso un «mazazo» para los integrantes de la cofradía que «llevan todo el año trabajando para estos días», explicó el hermano mayor. Con resignación, abrieron la puerta central de San Antonio para que «La Borriquilla recibiese a la gente al entrar».

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El público asistente también lamentó la suspensión de la procesión. «Lo siento sobre todo por ellos, porque lo preparan todo el año, y por los que disfrutamos de verdad de ella y del resto de procesiones», señalaba Esther Bayón, una de las asistentes. «Ahora, toca esperar a ver qué pasa mañana -por hoy- con el tiempo. Parece que habrá cierta mejoría y quizá a última hora de la tarde podamos salir con Jesús de Medinaceli», señaló el hermano mayor de Nuestro Señor Jesús de la Esperanza.

Media hora después, a las 11.30, la iglesia de San Antonio de Padua se quedaría pequeña para albergar a los feligreses de todas las edades que acudieron con sus ramos pascuales en la mano. Laurel y palmas de todos los tamaños y formas, desde los más sencillos a los más elaborados, que llenaron de tonos amarillos y verdes el interior del templo.

Destacaron los niños de la cofradía, que ataviados con los atuendos para procesionar ocuparon con sus largas palmas el coro junto al altar mayor. Otros, en cambio, ataviados con trajes de soldado romano y portando lanzas custodiaban el paso a la entrada del templo.

En pocos minutos, el aforo de la iglesia se completó y, mientras algunos se resguardaban bajo los soportales, ante el pórtico se acumularon decenas de paraguas de los pacientes parroquianos que bajo la incesante lluvia cumplían con la tradición y aspiraban a recibir la bendición pascual. Familias enteras con los niños portando sus palmas. Muchos pequeños bien abrigados a los que el tiempo nos les permitió cumplir con la tradición de estrenar ropa y calzado el día de Ramos.

«No importa que llueva, aquí estamos con los niños, como todos los años, porque el Domingo de Ramos es una fecha muy importante para nosotros y lo que cuenta hoy más que nada es estar aquí», aseguraba la avilesina Susana Fernández de Dios, que junto a varios miembros de su familia, niños incluidos, aguardaba bajo la lluvia poder entrar en la antigua casa de los Franciscanos.

Cerca de las 11.40 horas de la mañana comenzó la bendición de los ramos en el interior de San Antonio de Padua. La Banda de Música de Avilés abrió la ceremonia interpretando bajo el altar mayor la obra 'Mesopotamia', una de las dos piezas de José Vélez recién incorporadas a su repertorio que la agrupación tenía previsto estrenar ayer durante la jornada de procesión de La Borriquilla.

Tras la interpretación de la marcha, el sacerdote Ángel Fernández Llano procedió a bendecir los ramos. Durante su sermón destacó el significado de una ceremonia «con la que comienza la Semana Santa, el periodo más importante del año para los católicos». E incidió en que «bendecir los ramos es una tradición muy importante, pero que sin fe queda en una mera comedia».

El religioso también recordó a los presentes la importancia de tomar conciencia durante estos días de celebración de la Pascua «de todas las cosas negativas que ocurren en el mundo, desde la muerte de los niños hasta el sufrimiento de todas aquellas personas que sufren hambre, persecución y son víctimas d e las guerras».

Por último, acabada la bendición de las palmas, se ofició la misa dominical que puso fin a la celebración religiosa del Domingo de Ramos en la iglesia de San Antonio de Padua.

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