La protectora Nueva Vida cierra tras ayudar a más de cien animales los últimos dos años

María del Mar Martínez, en el centro, fundadora de la protectora. / LVA
María del Mar Martínez, en el centro, fundadora de la protectora. / LVA

Sus responsables lamentan el escaso apoyo recibido por parte de los ayuntamientos y vecinos y piden más sensibilización contra el abandono de perros

S. GONZÁLEZ AVILÉS.

La protectora Nueva Vida cesa su actividad esta semana después de dos años recogiendo animales abandonados en Avilés y comarca. La entidad, fundada por María del Mar Martínez, ha ayudado a más de cien animales desde su puesta en funcionamiento pero el escaso apoyo de ayuntamientos y vecinos ha hecho que deje de funcionar. Esta semana se realizarán los trámites burocráticos para dar de baja la protectora en el registro oficial. «Es una pena, pero es un trabajo que mina mucho porque no tienes respaldo y tampoco hay sensibilización con la tarea que venimos haciendo», explicó ayer su secretario, José Manuel Martínez.

Nueva Vida nació como un proyecto pequeño y así se ha mantenido gracias al aporte de una docena de socios y otras tantas personas que han colaborado en diferentes tareas. «Tenemos que agradecer a los que se han sumado cediendo sus casas para el acogimiento o donando un euro al mes para que pudiéramos ayudar a más animales», apuntó Martínez.

Cada perro recogido supone un gasto inmediato de unos doscientos euros, que se reparten entre revisiones de veterinarios, castraciones, chips, vacunas y otros cuidados. «Es mucho dinero para afrontarlo solos. Los ayuntamientos se benefician de nuestro trabajo pero no colaboran con él y además, en muchas ocasiones, vas a recogerles un perro abandonado y no hacen ni actas policiales para que no conste un caso más en el historial», lamentó el secretario de la entidad.

La protectora aún tiene un trabajo pendiente, dar en adopción o acogida a Enol, un cruce de border collie que tienen en su poder. «Está en mi casa de momento pero hay que buscarle un sitio», pide. «Ese es el mayor problema al que nos enfrentamos, porque los vecinos no quieren estos animales cerca. Nosotros los tenemos en una finca privada pero cuando juntas más de uno empiezan las quejas», apunta José Manuel Martínez, que también comentó que «dejamos de trabajar oficialmente con la protectora pero seguiremos ayudando a animales abandonados porque se lo merecen».

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