Un proyecto empresarial que desafía a la gravedad

Juan Carlos Blanco, ante la pared que cuenta con 320 metros cuadrados escalables.
Juan Carlos Blanco, ante la pared que cuenta con 320 metros cuadrados escalables. / MARIETA

Nació como una respuesta laboral para su impulsor, Juan Carlos Blanco y con voluntad de fomentar la afición a este nuevo deporte olímpico El centro Gravity cumple un año en la ría con su oferta de escalada y actividades para todos los públicos

M. PICHEL AVILÉS.

Hace un año, la oferta deportiva en Avilés encontró un nuevo punto hacia el que mirar. Si la escalada en sus diferentes modalidades es una especialidad al alza que en Tokio 2020 alcanzará la categoría de olímpica, la ciudad, que ha sido pionera en el país en este campo, no escapaba a este crecimiento. Juan Carlos Blanco detectó esta necesidad y se puso manos a la obra para poner en marcha un proyecto pionero, con el que da rienda suelta a su afición de desafiar a la gravedad y lo convierte en su actividad laboral. Así nació su propuesta, el centro de escalada Gravity, en la travesía del Yunque.

«Todo surgió de la búsqueda de empleo. En Asturias no había nada parecido, y como la escalada es mi pasión, decidimos lanzarlo en Avilés», resume Juan Carlos, que es profesor de Educación Física y está certificado como asegurador Fedme (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada). Venía de enlazar trabajos esporádicos de formador, monitor de natación, socorrista, carretillero o almacenista, precarios, mal pagados, y sentía la necesidad de «crear algo propio», y en una parcela que le gustaba y conocía bien, a sus 36 años, después de haber compaginado el trabajo y el estudio desde que tenía 18, «siempre vinculado al deporte».

«La idea la tenía clara, el sitio, también», asegura. Un recinto en el que acoger a aficionados, pero también a quien quiera probar por primera vez, en el que ofrecer formación en escalada, cursos, clases para los más pequeños... Porque uno de los puntos clave es la escuela de escalada, dirigida a niños de 4 a 17 años.

Cuatro áreas de trabajo

El proyecto se sustenta sobre cuatro pilares, que remiten a otras tantas áreas de trabajo. Por un lado, el centro de escalada en el propio local; después, la parte de 'outdoor', es decir, las salidas que hacen a diferentes espacios naturales; una tercera es 'Gravity vertical', con la que certifican cursos para trabajos en altura, y una última, englobada en salud y bienestar, para la que cuentan con un gimnasio.

Aunque quizás el más llamativo a primera vista sea el entramado de escalada y de bulder que preside las paredes del local, con sus ángulos imposibles y las presas multicolores, diseñado por el propio Juan Carlos y construido por una empresa de Córdoba, cuyas características repasa: «Son dos muros, con 320 metros cuadrados escalables, con 25 reuniones, más de 70 recorridos con vías desde los 8 a los 16 metros, con grados que van del IV a 7C». Un sistema que está previsto aumentar hacia las paredes que quedan libres en cuanto sea posible.

«Un centro con el programa formativo que nosotros ofrecemos no existe aquí», resalta Juan Carlos, que reconoce que han tenido que ir sorteando con imaginación los problemas que surgían. «Al principio el trabajo nos desbordaba. Hay ideas que salen bien, y otras que te equivocas. Por eso quiero agradecer al Ayuntamiento de Avilés su ayuda», relata.

Su propósito es popularizar la escalada, «hacerla accesible a todos los públicos». Así, han puesto un precio de entrada de cuatro euros, ofrecen la opción de «probar la escalada», una especie de bautismo de hora y media. Cursos de iniciación y de perfeccionamiento (uno muy llamativo, y único en España, es el de seguridad en acantilados), los dirigidos a los niños, a discapacitados, cumpleaños... «Hemos formado a más de trescientos escaladores. En el 2016 empezamos con quince niños en la Escuela de Escalada, y ahora son 48...», resalta Juan Carlos. Además, abren toda la semana, con una filosofía, la de amoldarse al cliente.

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