El proyecto Merkur genera más de un millar de empleos en la comarca de Avilés

Vista de las torres construidas por la UTE Windar-Idesa en los muelles de Valliniello esperando para embarcarse con destino al Mar del Norte. / PATRICIA BREGÓN
Vista de las torres construidas por la UTE Windar-Idesa en los muelles de Valliniello esperando para embarcarse con destino al Mar del Norte. / PATRICIA BREGÓN

El contrato logrado por el grupo Daniel Alonso repercute en 69 empresas industriales, de las que solo cinco no se encuentran en Asturias

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

El proyecto Merkur no solo son las torres verticales, de color amarillo y que ya se han integrado en el paisaje de la margen derecha de la ría de Avilés. Además de representar un aldabonazo en el prestigio internacional del grupo Daniel Alonso como suministradores para el sector eólico, la ejecución del contrato ha generado una importante fuente de riqueza para la comarca de Avilés.

Así, para cumplir con este contrato, la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Windar e Idesa, dos sociedades del grupo Daniel Alonso, ha recurrido a 69 subcontratistas industriales, fundamentalmente de la comarca de Avilés. De hecho, en el listado de compañías con las que la UTE ha trabajado solo cinco empresas se encuentran fueran de Asturias: Galicia, Cantabria y Cataluña. El resto de compañías se ubican en Asturias y, fundamentalmente, en la comarca de Avilés.

Son algo más de mil empleos industriales, entre las personas que trabajan en la UTE principal, encargada de ingeniería básica y de detalle, además de las partes principales de las piezas, y las 69 contratas a las que se recurre en el proceso.

Según se explica desde la UTE, la naturaleza de esta obra obliga a contar con una red próxima de empresas colaboradoras ya que se trata de elaborar elementos de grandes dimensiones por lo que en el caso de ser necesarios grandes desplazamientos los costes harían inviable este proyecto.

Las operaciones que se contratan cumplen con un amplio abanico de exigencias y que cubren partes del proceso productivo que las dos empresas principales no pueden hacer. Desde determinadas capas de pinturas a elementos concretos para las piezas.

En todo caso, se necesita respetar unos exigentes parámetros de calidad que ha obligado a las subcontratas a iniciar procesos de certificación y de inversión para que la obra final alcance los requisitos exigidos en el contrato. Aunque en Idesa y Windar no existen datos globales de estas inversiones, es evidente que las subcontratas se capacitan para aspirar a nuevos mercados y seguir creciendo. De esta manera, el impacto positivo del proyecto Merkur en la comarca se incrementa.

Tampoco se puede olvidar que existen otros datos a los que no accede el grupo Daniel Alonso, como es la influencia en el sector servicios. Así, en el listado de compañías con las que se colaboró no se incluye, por ejemplo, a las empresas de seguridad privada encargada de la vigilancia del muelle o las consignatarias.

Otro dato que no se ha podido determinar es la influencia en la hostelería, aunque se sabe que es grande. Y es que el cliente mantiene personal desplazado de manera permanente en Avilés desde hace un año. Lo mínimo han sido 70 personas, pero hubo momentos en los que se superó el centenar de alojados en hoteles y hostales de Avilés, Gijón u Oviedo, pero también de Villaviciosa.

Además, el proyecto Merkur ha facilitado otras lecciones, como la posibilidad de colaborar desde las administraciones públicas en inversiones de este tipo. Así, se destaca el ejemplo de la agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, a la que la UTE debe de recurrir de manera permanente para solicitar los transportes especiales y convoys. Elogian «todas las facilidades y la agilidad en los trámites» y que representaron una gran ayuda a un proyecto con un alto grado de complejidad.

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