El PSOE de Avilés y Castrillón descartan ahora la perrera en la finca de La Lloba

Reunión convocada ayer por la Asociación de Vecinos de Santiago del Monte. / PATRICIA BREGÓN

Apelan a la Memoria Histórica y el gobierno castrillonense matiza que «solo se había escogido para hacer una estimación, no había nada decidido»

J. F. GALÁN AVILÉS.

El albergue comarcal de animales no se construirá finalmente en la finca de la Lloba en la que estaba previsto. Los grupos municipales del PSOE de Avilés y Castrillón, dos de los nueve ayuntamientos implicados, anunciaron ayer unilateralmente que ha quedado descartada ante la «controversia» suscitada entre los vecinos del entorno y en general de toda la parroquia, Santiago del Monte, que desde el primer momento mostró su total oposición al proyecto y anunció movilizaciones.

Los socialistas esgrimen como factor clave de su decisión y de la «controversia» la posibilidad de que en la finca de La Lloba «existan trincheras y posibles enterramientos de la Guerra Civil», uno de los argumentos con más fuerza expuestos por los vecinos del entorno para fundamentar su rechazo. La realidad, según sostiene con firmeza José Luis Garrido, concejal de IU en Castrillón, «es que allí no hay ninguna fosa común. La de La Lloba ha sido perfectamente delimitada, y está a un kilómetro», dijo al respecto.

También puntualizó que la finca no había sido elegida como escenario del albergue, pese a que así se había anunciado en un acto de presentación organizado para tal fin. «Se escogió únicamente como modelo para realizar una valoración, y nos decantamos por ella no porque se fuera a hacer allí, sino porque era la más barata. Podría haber sido cualquier otra. El único fin era estimar cuánto correspondería a cada ayuntamiento. El PSOE es libre de decir lo que quiera, pero no hay nada que descartar porque la decisión no estaba tomada ni se podía tomar. Le corresponde al consorcio, y no se ha constituido», aclaró ayer Garrido.

La conclusión a la que se llegó fue que la inversión ascendería a 268.000 euros a soportar por los distintos ayuntamientos en base a su población y que la explotación se encomendaría al consorcio al que alude Garrido, integrado por los municipios implicados. Algunos ayuntamientos ya han aprobado entrar a formar parte de él y otros aún no. Entre los que han dado su visto bueno está el Avilés, en una sesión plenaria en la que finalmente los concejales del PP votaron en contra después de haber asegurado hasta la víspera que lo harían a favor.

El Ayuntamiento de Corvera, gobernado por el PSOE en mayoría absoluta, también expresó ayer su disconformidad con sus colegas de partido. «Lo que han hecho es una falta de respeto hacia el resto de ayuntamientos y a los que formamos la comisión», manifestó el concejal Rafael Alonso, su representante en la misma, en relación a la decisión anunciada por el PSOE de Avilés y de Castrillón.

«Me enteré por la prensa digital. Si hay una comisión todas las decisiones se deben tomar ahí, como se había hecho hasta ahora. Por mucha mayoría que tengan en ella, el PSOE de Avilés y de Castrillón no pueden actuar por su cuenta y menos aún tomar una decisión así, deprisa, corriendo y sin decir nada a nadie. Lo mínimo era haber convocado la comisión. No entiendo por qué lo han hecho», concluyó Alonso.

Con todo, dado que la mayoría de los municipios implicados están gobernados por el PSOE, la decisión anunciada ayer implica descartar definitivamente la referida finca con independencia de la postura que adopten ayuntamientos que, como es el caso de Castrillón, están gobernados por otras fuerzas políticas.

Los socialistas de Avilés y Castrillón también anunciaron ayer que una vez comuniquen el descarte al resto de ayuntamientos se centrarán en encontrar un nuevo terreno que se adapte a las necesidades y en constituir el consorcio. «Vamos a seguir adelante», ratificó Miguel Ángel García Balbuena, concejal de Participación Ciudadana de Avilés, que no concretó posibles alternativas a la ahora descartada finca de La Lloba ni estableció plazos.

Durante el acto de presentación organizado para anunciar que la finca de la Lloba era la elegida, se apuntó que había otras alternativas, dos de ellas también en La Lloba, sin concretar cuáles. En un primer momento tampoco desvelaron la ubicación ni la identidad de su propietario ni cómo se acordó el precio, 68.000 euros.

Tal actitud despertó recelos y denuncias de «oscurantismo y falta de transparencia» entre vecinos y grupos de la oposición. La voz más contundente se alzó desde el PP, que habló directamente de 'pelotazo'. A su juicio, el precio de mercado de la finca, de 12.200 metros cuadrados, no excede los 36.000 euros, incluidos gastos de notaría y registro.

Una vez seleccionada la nueva parcela, la adquisición se realizará mediante concurso público, según aseguraron ayer los dos grupos socialistas. Garrido, de IU Castrillón, rebate que no es una elección sino una obligación legal, y que por el mismo motivo solo puede ser convocado por el futuro consorcio.

El giro dado ayer por el PSOE de Avilés y de Castrillón supone un nuevo frenazo a un viejo proyecto. Se retomó en junio de 2015, en plena campaña electoral y en vísperas de que se celebrase la primera de las concentraciones ante el Ayuntamiento de Avilés convocadas por la fundación Protectora de Animales para exigir un albergue.

Avilés, Castrillón, Corvera e Illas anunciaron entonces su intención de construirlo en terrenos del Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa), a la postre descartado tras la negativa de este organismo. A partir de ahí los tres ayuntamientos mantuvieron vivo el proyecto, al que pronto se sumaron Carreño, Gozón, Muros, Pravia, Soto del Barco y San Martín del Rey Aurelio.

La última perrera que había en la comarca de Avilés se situaba en las dunas de El Espartal y fue demolida en 2001. El desalojo se realizó a primera hora de la mañana del 29 de octubre bajo un fuerte despliegue policial, y pese a la tenaz oposición de los miembros de La Xana, la protectora que lo tutelaba, los 157 perros fueron introducidos en un camión que partió rumbo al centro canino de Parayas, en Cantabria. Nunca llegaron allí. Su viaje acabó en Colloto, en una finca particular cuya propietaria ya acogía en ese momento a más de un centenar de perros.

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