El Puerto conservará piezas singulares de la antigua caseta de vigilantes

Algunos elementos de la caseta, como cabezas de dragón, pináculos de cubierta o el friso ondulado, se conservan para utilizarlos en otra construcción. /  LVA
Algunos elementos de la caseta, como cabezas de dragón, pináculos de cubierta o el friso ondulado, se conservan para utilizarlos en otra construcción. / LVA

Aunque no es un edificio catalogado, se han desmontado los elementos de singularidad arquitectónica para utilizarlos en futuras construcciones

J. F. GALÁN AVILÉS.

La antigua caseta de vigilantes del puerto, en la dársena de San Juan, ha pasado a la historia. Ha sido desmontada, aunque alguno de sus elementos considerados singulares se conservan con el fin de utilizarlos en una próxima construcción, tales como cabezas de dragón, pináculos de cubierta, el friso ondulado que la sujetaba o azulejos.

Según recoge la memoria del proyecto, la caseta, «de composición exquisita, tuvo una intervención posterior para introducir dos ventanas que interrumpieron el detalle de la cornisa con arquitos peraltados. También se cambiaron las carpinterías de las dos puertas, perfectamente encuadradas en el dibujo del arco central en cada testero».

Las paredes eran «de ladrillo enfocado. Una precisa cubierta de gusto oriental hace que los aleros se formen con cuatro cabezas de dragones a cada lado que soportan ejiones sobre los que se acomodan las viguetas. Una lámina ondulada soporta la cubierta, y la cumbrera se remata con una crestería y tres esbeltos pináculos». La fecha de construcción se desconoce. «Ahora bien, -añade el informe-, el tema historicista, el orientalismo, la utilización de elementos cerámicos como frisos... apuntan hacia principios del siglo XX». La conclusión es que «tiene un valor importante como edificio», por lo que se ha optado por conservar sus elementos más destacados.

Se trata de cabezas de dragones, pináculos de la cubierta, un friso ondulado y azulejos

Nueva nave de blenda

La caseta se levantaba en la parcela que ocupará la segunda nave de blenda Asturiana de Zinc, ya en construcción. De similar diseño y estética que la actual, la funcionalidad es la misma, agilizar las operaciones de descarga de blenda, principal materia prima de la factoría, y minimizar la difusión de partículas pm 10, el único agente contaminante que según el Principado superó en 2017 los valores máximos legales en Avilés y únicamente en una estación, la de Las Arobias, a pie de puerto.

La actual nave entró en servicio en 2015 tras una inversión de unos once millones de euros. Situada en paralelo a la avenida de la Playa, la nueva se levanta perpendicular a ella y tendrá mayor capacidad, 250.000 toneladas frente a 180.000, mayor longitud, trescientos metros, veinte más, y será ligeramente más alta. También estará asociada a una tolva y a un sistema de cinco cintas transportadoras que permiten descargar el mineral del buque en el que arriba y transportarlo a la factoría sin que toque el suelo ni exponerlo a la intemperie. La inversión también es similar, 10,3 millones de euros.

Asturiana de Zinc concentra así definitivamente su actividad logística en la dársena de San Juan, en la que opera de forma poco menos que exclusiva. Es la vía de entrada de la blenda, del orden de 1,2 millones de toneladas al año, la cuarta parte de los tráficos totales del puerto, a las que se suman la exportación del producto terminado, el zinc, y del principal subproducto, ácido sulfúrico, si bien parte de estas operaciones de salida se mantienen en los muelles de Raíces.

La empresa batió el año pasado por séptimo consecutivo su récord de producción, 523.239 toneladas, y abonará una paga de productividad a cada uno de sus empleados por importe de 5.347 euros.

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