El Puerto constata un descenso de la contaminación en su entorno

El comité de dirección de la Autoridad Portuaria asistió ayer a la primera plantación de cipreses en la avenida de la Playa. / MARIETA
El comité de dirección de la Autoridad Portuaria asistió ayer a la primera plantación de cipreses en la avenida de la Playa. / MARIETA

Inician la plantación de árboles en la avenida de la Playa, que conformarán una pantalla anticontaminación

J. F. GALÁN AVILÉS.

Las medidas adoptadas en los últimos años por el puerto encaminadas a reducir las emisiones contaminantes que genera su actividad comienzan a surtir efecto. Al menos así lo aseguró ayer su presidente, Santiago Rodríguez Vega, en base a los datos registrados por la estación medidora de Matadero. «Los del segundo semestre son mucho mejores que los del primero», dijo al respecto, sin llegar a cuantificar en qué cuantía habrían disminuido.

Vega realizó tales declaraciones poco después de plantar el primero de los 901 cipreses que, a modo de pantalla anticontaminación, se alinearán en el límite perimetral del recinto portuario con la avenida de la Playa, a la altura de Angilvi y Asturiana de Fertilizantes. El contrato ha sido adjudicado a la empresa Ariexca en 20.400 euros más el impuesto, con un plazo de ejecución de un mes.

Los cipreses no se escogieron al azar. «Son árboles duros que no precisan atención, crecen rápido y no tienen hojas que podrían tupir los sistemas de alcantarillado, explicó Alejandro Varas, jefe de Medio Ambiente de la Autoridad Portuaria, quien anunció que el puerto tiene intención de realizar nuevas plantaciones en otras zonas. En cualquier caso, «son un complemento a las pantallas», mucho más costosas y posiblemente también mucho más efectivas.

El puerto se suma así a otras instalaciones que han adoptado esta solución como medida complementaria para contener la contaminación, entre ellas ArcelorMittal o la depuradora de Maqua. Con ella se espera «mitigar la emisión del posible polvo que puedan provocar las actividades desarrolladas en las instalaciones ubicadas en el recinto portuario, al tiempo que se pretende mejorar la componente visual del entorno, una vez crezcan y superen la altura del cierre perimetral».

La actuación se suma a las medidas adoptadas en los últimos años por el puerto y las empresas que operan en él para reducir el impacto ambiental que genera su actividad, desde la instalación de sistemas de apantallamiento de acopios y nebulizadores para mantenerlos compactos a sistemas de riego de viales o de lavado de ruedas. El fin es reducir la emisión al aire de partículas PM10, el único agente contaminante que registra valores superiores a los máximos permitidos en las estaciones de Matadero y de las balsas de Asturiana de Zinc, en las dunas de El Espartal. Según el Principado, el resto de las que integran la red comarcal se mantuvo en 2016 dentro de los parámetros legales tanto en partículas PM10 como en otros agentes contaminantes.

En este sentido, cabe recordar que la reciente revisión del Plan de Calidad del Aire de Avilés concreta quince medidas a desarrollar en tres años con el fin de reducir las emisiones. El coste se estima en 13,7 millones de euros a soportar en su práctica totalidad por empresas privadas y por la Autoridad Portuaria de Avilés, y el abanico es extenso, desde revisar las autorizaciones ambientales integradas de la gran industria a zona reforzar los sistemas de protección de graneles o instalar cámaras de vigilancia. De tal cantidad, unos once millones corresponden a la segunda nave de acopio de blenda que tiene previsto construir en fechas próximas Asturiana de Zinc.

500.000 euros al año

El puerto destina medio millón de euros anuales a actuaciones en materia de medio ambiente en el marco de un plan quinquenal redactado en base a un estudio realizado por el Instituto Tecnológico de los Materiales. A modo de comparación, entre 2000 y 2013 se invirtieron en este campo 1.760.576 euros.

Tales esfuerzos son lo que según Rodríguez Vega comienzan a reflejarse en la estación de El Matadero. En cualquier caso, dada su ubicación, junto a la estación medidora de gases de escape de la estación de inspección técnica de vehículos y en un área fuertemente industrializada, no pueden atribuirse únicamente a la actividad portuaria. Así, el puerto ha encargado un estudio a realizar durante un año con el fin de medir y categorizar sus emisiones.

Rodríguez Vega también se refirió a los tráficos portuarios. Según sus estimaciones a 31 de diciembre serán «muy similares o quizá ligeramente inferiores» a los del año pasado, 4, 9 millones de toneladas. A 30 de noviembre «las cifras son prácticamente las mismas» pese a que Cementos Tudela Veguín paralizó a mediados de 2016 sus operaciones de clínker, del orden del 300.000 toneladas anuales. De cara al balance final del año, hay que tener presente que en diciembre de de 2016 los movimientos fueron muy elevados debido a las importaciones de chapa que realizó durante ese mes Arcelor a raíz de una parada en sus instalaciones.

El presidente de la Autoridad Portuaria destacó «el buen comportamiento de los tráficos de Asturiana de Zinc», tanto en lo que a importación de blenda, su principal materia prima, más de un millón de toneladas al año, como en la exportación de producto terminado y subproductos. En cambio las importaciones de carbón «han descendido ligeramente», hecho que desvinculó de la actividad de las térmicas, dado la mayoría de las partidas de carbón que se desembarcan en Avilés son para otro tipo de industrias.

Rodríguez Vega subrayó por último el nivel de actividad que se registra en el muelle de Valliniello, en la margen derecha, con especial incendia de piezas de eólica y calderería, cuyo valor no guarda relacion con su peso, como sucede con los graneles.

El presidente de la Autoridad Portuaria se refirió por último a la posibilidad de instalar una rampa en el muelle de Valliniello que permita la carga y descarga rodada, mediante vehículos. «Está en el plan de inversiones, pero no con carácter inmediato», dijo al respecto.

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