El Puerto de Avilés podrá utilizar drones para controlar los acopios de mercancías

El director del Puerto, Rubén Marín, observa el vuelo de un dron sobre las instalaciones portuarias de Avilés. / J. P.
El director del Puerto, Rubén Marín, observa el vuelo de un dron sobre las instalaciones portuarias de Avilés. / J. P.

La nueva legislación aprobada el viernes permitirá desarrollar el proyecto pionero en España y en suspenso desde 2016 ante la negativa de AESA

J. F. GALÁN AVILÉS.

El nuevo marco normativo que regula el uso de aeronaves no tripuladas pilotadas por control remoto (drones) abre la posibilidad de que el Puerto de Avilés las utilice para medir y controlar los acopios de mercancías en los muelles y agilizar así el cálculo que abonan los operadores que carecen de concesión para ocupar suelo. El proyecto, pionero en España, fue presentado en octubre del año pasado y quedó en suspenso ante la negativa de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) en base a la restrictiva antigua normativa, que prohibía el vuelo de estos aparatos en áreas próximas a aeropuertos y vías de aproximación.

El nuevo marco regulador, aprobado el viernes por el Consejo de Ministros, permite el vuelo de drones en cielos hasta ahora cerrados, como áreas habitadas, aglomeraciones o espacios aéreos restringidos, caso del puerto de Avilés. No obstante, será necesario un estudio de seguridad de la operación y tener una autorización previa de la AESA, solicitud que el puerto cursará en fechas próximas.

A día de hoy la medición de acopios de mercancía en los muelles se realiza de forma manual, operarios con medidores de rueda que transfieren la información a otros que la incorporan a una base de datos y que a su vez procesa un tercero para generar la correspondiente factura. Además, cualquier cambio en el espacio que ocupa el acopio requiere repetir la engorrosa tarea.

Ortofotos

El uso de drones simplificará y agilizará estas labores. Los aparatos realizarán ortofotos desde el aire y transferirían automáticamente los datos a un programa informático que generará la factura.

En un principio está previsto que los vuelos se realicen cada diecisiete minutos. La aplicación, denominada MEDEA, ha sido desarrollada para el puerto por una empresa asturiana, Terrain Technologies, mientras que el dron ha sido diseñado por Locis Sigtech. Es un sextacóptero, capacitado para volar en condiciones meteorológicas adversas y para amerizar. El coste unitario es de unos 10.000 euros a los que se suman los 102.658 invertidos para desarrollar la aplicación.

Además de medir acopios, la aeronave también podrá utilizarse para controlar las operaciones de carga y descarga de mercancías así como en labores de vigilancia medioambiental o del propio recinto portuario.

El uso de drones se enmarca en el proyecto 'Smart Port', una plataforma digital de gestión inteligente que, según la Autoridad Portuaria, recogerá y procesará la información facilitada por todos los sistemas, desde los que señalan la situación de los barcos hasta los contadores de agua, y en función a ella tomará de forma automatizada la decisión correspondiente, desde activar los sistemas de riego de graneles hasta emitir una alerta a la policía.

La nueva legislación abre nuevas expectativas a un segmento emergente cuyas posibilidades van mucho más allá de fotografiar o filmar bodas y pruebas deportivas. El abanico parece ilimitado, desde la búsqueda de personas a la vigilancia, la lucha antiincendios o el transporte aéreo, para llevar material médico a lugares de difíciles acceso, pizzas paquetería a domicilio o un chaleco salvavidas a un bañista en apuros.

También se utilizan en agricultura, por ejemplo para fumigar únicamente donde se precisa, en entornos peligrosos o de difícil acceso, como volcanes, cuevas o precipicios, realizar cartografías, revisar instalaciones industriales, tendidos eléctricos o edificios en busca de posibles averías e incluso, como se hace en Australia, para proteger a los bañistas de posibles ataques de tiburones.

Sin ir tan lejos, un asturiano ha diseñado recientemente un dron que dispara proyectiles con insecticida a la temida avispa asiática. En Holanda se han adiestrado águilas para capturar drones, aunque el proyecto ha sido abortado, mientras que Amazon trabaja en uno capaz de autodestruirse de forma secuencial en caso de avería catastrófica durante el vuelo. En este caso, el el paquete se salvaría mediante un paracaídas.

En los últimos tres años AESA ha habilitado a cerca de 3.000 operadores, 3.693 pilotos y 4.283 drones, cifras que ponen de manifiesto la creciente relevancia de esta actividad, a la que se dedican numerosas empresas, 74 escuelas de formación y una veintena de fabricantes.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos