«Me quedé como si me hubieran dado un tortazo», afirma tras el robo en su bar

Casa Tere, en La Carriona, ayer por la mañana, sin puerta. /  MARIETA
Casa Tere, en La Carriona, ayer por la mañana, sin puerta. / MARIETA

La Policía Local frustra el segundo robo en una semana en Casa Tere y pilla escondido debajo de una mesa al asaltante, vecino del barrio

C. DEL RÍO AVILÉS.

La Policía Local abortó ayer el que habría sido el segundo robo en Casa Tere, en La Carriona, en menos de una semana y pudo detener al asaltante, al que localizó agazapado debajo de una de las mesas del bar. Por el modus operandi, se sospecha que es el mismo que entró el viernes 26 y robó la recaudación de la máquina recreativa.

Se trata de J. S. C., de 43 años y vecino de La Carriona, por eso cuando ayer, Tere Granda, la propietaria del establecimiento, vio su fotografía en la comisaría de la Policía Nacional se quedó «como si me hubieran dado un tortazo». Lo conocía perfectamente. No era cliente, pero sí vecino del barrio.

Granda explicó que recibió la llamada de la Policía Local a las 4.30 de la madrugada. «Cuando vi un teléfono muy largo ya me puse en lo peor», confesó. Una vez en el local comprobó que los destrozos eran prácticamente idénticos a los de la semana pasada. «El mismo hueco, la misma curvatura y la misma máquina de la izquierda rota (la recreativa)», describió. Según le contaron los agentes, cuando llegaron al bar, J. S. C. tenía el cajetín de la máquina tragaperras en las manos y se encontraba agachado bajo una mesa, en lo que se presume como un intento de pasar inadvertido y escapar a la mínima ocasión. Llevaba con él una maza y una herramienta punzante con la que habría roto el cristal de seguridad de la puerta.

El asaltante, de 43 años, decidió esconderse dentro del local con una maza y el cajetín de la máquina tragaperras

La dueña cree que tuvo que analizar desde el interior del local como maniobrar con los pasadores interiores de una puerta protegida, además, con una verja.

Tere se confesó ayer «agotada» e «indefensa». Con el de ayer, el establecimiento ha sufrido nueve robos y dos atracos en sus 37 años. El primero de estos dos atracos lo sufrió un camarero cuando se dirigía con algo de cambio a abrir el bar y, el mes siguiente, ella misma. Salía del bar con la recaudación y la estaban esperando en un coche. No pudo hacer nada. «Nadie sabe lo que es un robo hasta que lo vive», comentó con resignación.

J. S. C., que al parecer cuenta con antecedentes por hechos similares, pasará hoy a disposición judicial en los Juzgados de Avilés.

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