«Queríamos una zarzuela lo más natural posible»

El tenor Emilio Menéndez canta rodeado del coro, con el director de escena, Andrés Presumido, controlando el guión. / MARIETA
El tenor Emilio Menéndez canta rodeado del coro, con el director de escena, Andrés Presumido, controlando el guión. / MARIETA

El tenor Emilio Menéndez señala el legado musical y etnográfico de 'Avilés 1900', que se estrena mañana

C. DEL RÍO AVILÉS.

«Ahora está mal visto cantar, pero yo me acuerdo cuando Chelona, Cafú, Manolín Cagüete y Arija 'el peluquero', entre otros, cerraban su negocio a la una de la tarde, paraban un rato en el bar y cantaban». El que rememora la escena es el tenor Emilio Menéndez y testigo en el local de su padre, el bar Rivero, de aquellos 'cantarines' que ahora parecen la banda sonora de otra época. Una época «sin móvil, en la que nos conocíamos todos» y que mañana miércoles se recreará en la zarzuela 'Avilés 1900' que, a partir de las 22.30 horas, se representará en el kiosco del Parque de Ferrera. La entrada es gratuita.

El medio centenar de artistas, entre músicos, coro, bailarines y cantantes solistas que llevarán a escena la zarzuela, ha estado ensayando estos días por separado. Emilio Menéndez, la soprano Ana Peinado y el barítono Alberto Marcos llevan una semana entonando las letras de habaneras y otras canciones populares en el SantaCecilia, donde hoy realizarán el ensayo general para que mañana todo salga perfecto. «Ensamblar todas las partes va a ser lo más complicado porque tenemos a un director de escena profesional (Andrés Presumido) con gente que no lo es», una condición que fue decidida por el propio tenor, impulsor del proyecto junto al promotor Béznar Arias.

«Quisimos escoger a cantantes aficionados y no profesionales porque queríamos que la zarzuela sonara lo más natural posible, que recordara de verdad al Avilés de entonces», en referencia al Coro Amigos de Sabugo que cantará en la representación y que bajo la dirección de Elena Baigorri se ha tomado muy en serio los ensayos y su participación en un espectáculo que despierta mucha ilusión entre todo el elenco.

Excepto los seis músicos, «la media de edad ronda los setenta años y somos los que todavía nos acordamos de aquel Avilés cantarín. El día que faltemos, esto se muere», por eso Menéndez tenía «el sueño» de sacar adelante una zarzuela que supondrá un «legado» musical y casi etnográfico de una ciudad marinera con indianos y pescadores, marineros y comerciantes «que cantaban en el Tataguyo, en Rivero y en Sabugo» y niños que bailaban la danza prima enseñados por Yupo, un funcionario del Ayuntamiento al que el tenor guarda especial cariño.

El escritor y profesor universitario Santiago García Castañón firma unos textos que, narrados por Paco Sánchez, tejen una historia real con personajes ficticios inspirada en un pasacalles de 1964 de Majo Muñiz Riestra «perfectamente exportable». «Hay que tener en cuenta que las habaneras también se cantaban en Cataluña o en Cádiz y la historia se desarrolla en Avilés, pero podría ser la de cualquier pueblo. Desde luego puede viajar a cualquier punto de Avilés, aunque en San Agustín de la Florida, con quien estamos hermanados, sería un buen sitio para representarla», añade.

La dirección musical corre a cargo del pianista Juan Méndez y cuenta con Miguel Herrero (percusión), Cabin (bajo), Borja Feal (flauta) y Alejandro Trigo (violín).

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