Recuerdos de la República y de las guerras en papel

De izquierda a derecha, Juan Requena, Laureano Rivas, Pablo González Castañón y Juan Vega, representantes de la plataforma. / MARIETA
De izquierda a derecha, Juan Requena, Laureano Rivas, Pablo González Castañón y Juan Vega, representantes de la plataforma. / MARIETA

La Plataforma contra los Recortes prepara un libro que recopila testimonios de lo ocurrido entre 1931 y 1945 | El colectivo cumple cinco años como impulsor de numerosas campañas reivindicativas y con en convencimiento de ser «una piedra en el zapato»

C. DEL RÍO AVILÉS.

La Plataforma contra los Recortes y por los Servicios Públicos cierra su primer lustro de existencia convencida de su importancia y de la necesidad de seguir dando guerra. Tras cinco años de campañas continuas en diversos frentes, encaran el sexto con una fuerte apuesta por la recuperación de la memoria histórica, sin dejar de lado los temas económicos, sanitarios, educativos y medioambientales. En definitiva, todos aquellos con un fuerte impacto social.

Su proyecto más inmediato pasa por la publicación del libro 'El Cartafueyu, Avilés en la memoria', el primer pilar de una tríada integrada por un muro y un museo de la memoria histórica y los derechos humanos. El libro, de trescientas páginas, es un «compendio de memorias desde 1931 a 1945, con testimonios y las aportaciones de investigadores», subraya Juan Vega, una de las cabezas visibles de la plataforma. Aún en búsqueda de financiación, está previsto editarlo estos primeros meses del año.

El muro de la memoria, que contaría con la aquiescencia de todos los ayuntamientos de la comarca, estará situado en el cementerio de La Carriona. Y el museo al que aspiran en la Casa Pedregal, que es proyecto que está en su fase más inicial, en la de presentación y recogida de apoyos. De momento, parece que «la idea está cayendo bien». Laureano Rivas, otro de los miembros, remarca que «no existe nada parecido en Asturias ni en España, aunque sí en otros países, y sería importante para la ciudad».

«No apoyamos todo lo que nos proponen, solo aquello que tiene una vertiente social y pública»

Este trabajo de memoria histórica no los aparta del resto de debates que los han convertido en «observatorio» oficioso de la actividad municipal, en la que intentan intervenir con sus diferentes campañas. Se reunieron con todos los grupos políticos al inicio de la legislatura y contactan habitualmente con ellos para la presentación de mociones, algo que, según lamentan, no es tan fluido como esperaban. A pesar de todo, se sienten útiles y convencidos de que «somos una piedra en el zapato», según corroboran Juan Requena y Pablo González Castañón, las otras dos caras visibles de la plataforma.

Lo mejor, aseguran, es comprobar la vitalidad y utilidad de un colectivo que no ha perdido su razón de ser. Todos los martes del año, entre diez y doce personas se reúnen en el local que les cede la Asociación Hispano-Cubana Amor y Amistad, y allí se plantean todos los temas que les hacen llegar los ciudadanos. «Los analizamos y tratamos de ver sus implicaciones. No apoyamos todo lo que nos proponen porque entendemos que algunos casos son cuestiones particulares, solo nos implicamos en aquellos que tienen una vertiente social y pública», detalla González Castañón.

Reconvertidos en asociación, «por imperativo legal», matiza Requena, la financiación para sus actividades llega de la cuota mensual de los socios, de la venta de artículos como calendarios y de una aportación municipal. Una exigua cantidad con la que, no obstante, han podido organizar jornadas y numerosas campañas de movilización. Creada como respuesta a los recortes públicos y con asistencias «masivas» en el Palacio de Valdecarzana, el gran «éxito» de la plataforma se concretó en la concentración de aquel 6 de septiembre, a la que respondieron tres mil personas, según los organizadores. «Fue el despegue y, a partir de ahí, comenzamos a abordar otro tipo de temas», detalla González Castañón. Por ejemplo, criticaron en voz alta las tasas judiciales, con concentraciones frente a los juzgados incluidas, abordaron el transporte, los problemas de cercanías de Feve y el plan de movilidad «cuando nadie lo hacía», reflexionaron sobre la incineradora, apoyaron las reclamaciones de los bomberos, alertaron del uso de un pesticida tóxico y sobre la contaminación, se posicionaron contra los desahucios, alertaron del desmantelamiento de la UTE de la cárcel de Villabona, hablaron e informaron sobre las cláusulas suelo y las listas de espera en la sanidad pública y hasta ensayaron un plebiscito sobre cómo se podría organizar la ciudadanía para opinar sobre determinadas cuestiones.

Una de las últimas y más visibles ha sido el apoyo a las asociaciones de vecinos y comisiones de festejos en contra de la tasa que la Sociedad General de Autores (SGAE) cobra por las actuaciones musicales en este tipo de celebraciones públicas. Reuniones, debates, manifestaciones, contactos con la propia entidad, implicación del Ayuntamiento que negocia una rebaja y, recientemente, una reunión con el consejero de Cultura, y el compromiso de llevar el asunto a la Junta General , aunque donde se tendrá que resolver será en el Congreso, con una reforma legislativa.

«Hemos hecho cosas muy diferentes y todo lo que hemos tocado, como mínimo, no empeora», se felicita Laureano Rivas con el apoyo de sus compañeros y con el firme compromiso de no dejar la lucha.

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