La rehabilitación del Palacio de Maqua comenzará en otoño y acabará en 2019

Julio Redondo, ante el Palacio de Maqua, una obra que aborda con un cariño especial. / PATRICIA BREGÓN
Julio Redondo, ante el Palacio de Maqua, una obra que aborda con un cariño especial. / PATRICIA BREGÓN

El arquitecto Julio Redondo explica la modernización de un edificio «ideal para los servicios que albergará»

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

El próximo otoño será en el momento en que arranquen las obras de rehabilitación del Palacio de Maqua, una inversión que supera los 800.000 euros y que gracias a la aportación del Ministerio de Fomento permitirá que el Ayuntamiento modernice y recupere el céntrico inmueble como sede de la Fundación Enseña y ubicación de un centro de empresas tecnológicas. Los trabajos culminarán a lo largo del 2019.

«Los plazos están dentro de la convocatoria del 1,5% Cultural», comenta Julio Redondo, el arquitecto municipal que, desde hace seis meses viene trabajando en el proyecto de rehabilitación. Después de no salir adelante la venta del inmueble, el Ayuntamiento estudiaba la forma de rehabilitarlo. El problema era el presupuesto, ya que las necesidades para una remodelación profunda superaban la capacidad de las arcas locales.

Un dilema resuelto el pasado verano, a raíz de la convocatoria del Ministerio de Fomento. En ese momento, Andrea del Cueto y Julio Redondo asumieron el peso de la propuesta avilesina que fue asumida por el Ministerio de Fomento. Ahora mismo, los técnicos municipales ultiman la redacción del proyecto, que deberá concluirse el próximo marzo.

Posteriormente, se procederá a la licitación de la obra. «En esto momentos es complicado fijar plazos, pero el inicio de las obras debería producirse el próximo otoño», apunta Julio Redondo, que se encargará de su dirección. Los trabajos deberán concluir el próximo ejercicio, una posibilidad que se encuentra dentro de la convocatoria del Ministerio.

«Los criterios de las rehabilitaciones han cambiado, ya no existe el planteamiento historicista del XIX. La tendencia es un respeto a los preexistente que dialogará con los nuevos elementos. El reto del arquitecto es estar a la altura del edificio y no menoscabarlo», comenta Redondo.

Patio interior

De esta manera, la tercera intervención del Ayuntamiento en Maqua desde su adquisición en 1980 trasladará al palacio al siglo XXI. Así, está previsto renovar todas las redes de telecomunicaciones, redes de datos y climatización para atender a sus futuras necesidades.

También se aprovechará el hueco de la escalera para instalar un pequeño ascensor. «A ser un Bien de Interés Cultural (BIC) no estábamos obligados, pero nos pareció necesario para eliminar barreras y favorecer la accesibilidad», apunta Julio Redondo. Con todo, la obra será lo más respetuosa posible con el palacio y la propia escalera, de porte señorial. «Será parecido al existente en el edificio de Servicios Técnicos», explica Julio Redondo.

La calificación de BIC limita mucho el margen de intervención. Así, no se puede alterar ningún elemento original del edificio ni su estructura, donde todas las plantas se organizan a partir de su patio central, verdadero elemento singular del Palacio de Maqua. «La distribución del edificio es ideal para los usos que se plantean, le van como anillo al dedo al Palacio. No es necesario hacer cambios. Por ejemplo, la planta bajocubierta es un espacio diáfano que ofrece muchas posibilidades: trabajo colaborativo, espacio de reuniones, para clases, exposiciones...», comenta Redondo. Sin embargo, se aprovecharán las estancias con menor valor de cada planta para instalar baños.

En la fachada se sanearán todos los balcones de madera y se limpiará, además de consolidar algunos elementos.

La parte más compleja es el patio interior. «Es una joya de madera», resume Julio Redondo. La humedad y las palomas han dañado la estructura que se rehabilitará milimétricamente. De igual manera, se recuperará la decoración de escayola de los salones, uno de los elementos más sorprendentes del edificio.

La rehabilitación supondrá la retirada de la estructura instalada sobre el patio de luces para evitar que las palomas aniden, además de proteger el patio de madera. «En su momento fue una medida provisional para proteger de agresiones exteriores», explica Julio Redondo, «se mantendrá durante los trabajos que nos permitirán recuperar todo el artesanado de madera, pero al final se retirará».

Una vez que concluya la obra, «el patio interior volverá a quedar al descubierto, como era su configuración original. Aunque están previstas medidas de protección contra las palomas y contra las inclemencias del tiempo, como sucede en cualquier edificio», avanza Redondo.

De esta manera, el Palacio de Maqua «recuperara su esplendor», asevera el arquitecto, que no oculta su ilusión por dirigir la obra. Además, se reforzarán determinadas partes de la estructura que se encuentran dañadas.

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