La reordenación del parque de El Muelle irá ligada a la recuperación de la muralla

La plaza de Pedro Menéndez podría ser peatonalizada para unir el casco histórico con el barrio de Sabugo. / PATRICIA BREGÓN
La plaza de Pedro Menéndez podría ser peatonalizada para unir el casco histórico con el barrio de Sabugo. / PATRICIA BREGÓN

El gobierno tiene pendiente convocar un concurso de ideas para este espacio en base al compromiso adquirido con el Partido Popular

RUTH ARIAS AVILÉS.

La recuperación del fragmento de muralla medieval que aún se mantiene en pie en la esquina de las calles La Muralla y El Muelle es uno de los proyectos estrella del gobierno local para esta legislatura. Contempla la expropiación y demolición de las viviendas anexas y la creación de un mirador en la parte trasera de la iglesia de San Antonio de Padua. Es una de las actuaciones que se plantean en el nuevo Plan de Casco Histórico, que ya ha pasado por la CUOTA, y que supondrá el comienzo de la transformación de una zona de gran importancia histórica. En paralelo, el Ayuntamiento planteará también la reordenación del parque de El Muelle, un compromiso que había adquirido con el Partido Popular a cambio de sus votos para la aprobación del Plan.

Los populares llevan ya tiempo insistiendo en la necesidad de modificar la actual estructura de la plaza de Pedro Menéndez para cumplir con varios objetivos. Parten de la peatonalización de la plaza o, al menos, de parte de ella, para crear un gran eje que una las dos zonas más antiguas de la ciudad: el casco histórico y el barrio de Sabugo, ambos peatonales en la actualidad. También consideran que la limitación al tráfico de este área contribuiría a relanzar el parque de El Muelle que, a pesar de que tiene la calificación de Jardín Histórico, la misma que el Ferrera, no goza de la misma aceptación de este y apenas tiene tránsito salvo el de quienes cruzan en dirección al paso de Larrañaga para acceder al paseo de la ría. Permitiría también dar salida a la plaza de abastos y «sacar hacia el parque el mercado de los lunes», según explica el edil Alfonso Araujo, que plantea la posibilidad de sacar puestos fuera del perímetros de Hermanos Orbón en dirección al parque.

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Con la remodelación propuesta se crearía «un gran eje peatonal a lo largo del Tuluergo», que comprendería desde El Muelle hasta La Exposición, pasando por la plaza, La Cämara, El Atrio y Las Meanas. Entre las ideas que están también sobre la mesa está además la de poder programar eventos en este eje. «La idea de crear un eje a lo largo del Tuluergo ya se contemplaba en el Plan Ferrera», recuerda Araujo.

El parque de El Muelle fue un lugar habitual de organización de eventos, aunque esa tendencia ha ido a la baja en favor de otros enclaves de la ciudad como Las Meanas y, sobre todo, La Exposición. «Si el parque se recupera es factible pensar que dejará de ser un lugar de paso para convertirse en uno de estancia, y eso genera problemas para organizar actos», señala el concejal de Urbanismo, Luis Huerga, que tampoco se muestra favorable a sacar los puestos de la plaza por los inconvenientes que esto puede ocasionar debido a la presencia de comercio en las calles exteriores y el volumen de tráfico. En cualquier caso, la intención es la de convocar un concurso de ideas que permita barajar opciones novedosas y creativas y que encajen con los planes de la ciudad.

El interior de la plaza

La peatonalización de Pedro Menéndez serviría para potenciar el exterior de la plaza, mientras que en el interior sigue pendiente la recuperación de algunos de los inmuebles. El plan de fachadas ha servido para rehabilitar muchos de los edificios, aunque aún quedan algunos pendientes. El PP propone un ARI para mejorar el estado de soportales, galerías y terrazas, pero el gobierno descarta debido a que hermanos Orbón ya se enmarca dentro de ese plan y se han aumentado las subvenciones a lugares como este, estratégicos y con pocos vecinos.

El gran encanto de la plaza es su perímetro residencial, las viviendas acristaladas que forman un conjunto único y que, como tal, desde el 27 de enero de 1993 aparecen catalogado como Bien de Interés Cultural. Sin embargo, su conservación resulta compleja y difícil, en buen parte debido a la existencia de múltiples propietarios. Más allá de las rehabilitaciones puntuales, como sucedió con el edificio de Del Río, no se ha abordado un proceso integral de rehabilitación.

A principios de siglo, el Ayuntamiento comenzó a colocar toldos en los soportales para evitar daños personales por los desprendimientos cada vez más frecuentes de los techos. Posteriormente, comenzaban los trámites para las ejecuciones subsidiarias que, en algunos casos, no llegan a ejecutarse por la dificultad para localizar a los propietarios.

El gobierno nunca ha ocultado su preocupación por la situación de los edificios y ha tratado de impulsar su recuperación. Más allá de las ejecuciones subsidiarias, el PSOE logró que el pleno aprobase una modificación del Plan General de Ordenación Urbana que permitía que las viviendas del perímetro tuviesen un uso como oficinas. De esta manera se trata de impulsar la actividad económica en la zona como un elemento para asegurar la conservación, toda vez que un edificio sin actividad siempre está condenado.

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