Los restaurantes restringen la pirotecnia en eventos ante las exigencias del Aeropuerto

Lanzamiento de una traca en Avilés en ediciones pasadas de las fiestas de San Agustín. / MARIETA

La nueva normativa estatal que regula el lanzamiento de material luminoso contempla multas de entre 4.500 y 70.000 euros

SHEYLA GONZÁLEZ AVILÉS.

El material pirotécnico es uno de los elementos fundamentales en casi todas las fiestas y eventos asturianos. La quema de fuegos artificiales o voladores se puso de moda hace unos años, también en eventos como las bodas, lo que hizo que los restaurantes que acogen este tipo de celebraciones los incluyeran dentro de su catálogo de prestaciones. Pero lo que puede ser un divertimento más y una manera de poner luz a un día bonito se está convirtiendo en un quebradero de cabeza, tanto para los empresarios como para las parejas que los quieren incluir en el día de su boda.

La Agencia de Seguridad Aérea (Aesa) vigila de cerca la quema de este tipo de material pirotécnico y de otro tipo de luces que se lanzan al cielo, como pueden ser los farolillos, que se han adoptado de la cultura asiática. El material lumínico puede afectar de primera mano y con gravedad el destino de los aviones que sobrevuelan la comarca en dirección al Aeropuerto de Santiago del Monte por lo que su lanzamiento se ha regulado para tener constancia de qué día y a qué hora se lanzará para evitar que cause problemas a los pilotos de las aeronaves.

Aena, como entidad que gestiona el aeropuerto asturiano, es la encargada de coordinar estos eventos para después dar traslado de ellos a la Agencia de Seguridad Aérea. Los restaurantes o las parejas deben poner en conocimiento de la entidad el lanzamiento de fuegos artificiales. De no contar con los permisos correspondientes de la agencia en los casos en los que son necesario, se considera un incumplimiento de la Ley de Seguridad Aérea, que sanciona como leves este tipo de infracciones. Por lo que pueden acarrear multas de entre 4.500 y 70.000 euros, que deberán afrontar las personas responsables del lanzamiento.

Por parte del Aeropuerto lo que se hace es notificar el hecho a la autoridad competente que es la Aesa con el fin de compatibilizar el desarrollo de la actividad con la seguridad aérea. En concreto, les corresponde a ellos llevar a cabo las coordinaciones oportunas de aquellas actividades que potencialmente puedan afectar la seguridad de las operaciones aéreas, que se identifiquen vía notificación previa por parte del promotor, como se viene haciendo, o aquellas otras para las que, sin haberse comunicado, se identifiquen por otras vías (por ejemplo, denuncias de particulares, inspecciones de Aesa, entre otras).

Esto ha hecho que los restaurantes modifiquen sus servicios. Es el caso del hotel Marqués de la Moral en Naveces, a escasos kilómetros de distancia del Aeropuerto de Asturias. Antes se autorizaba el disparo de material pirotécnico, pero con la llegada de esta normativa se retiró de su oferta. «En nuestros eventos hemos descartado los fuegos artificiales por estar muy cerca del Aeropuerto», apunta Laura Arias, su gerente. Los permisos no son difíciles de conseguir, basta con hacer la comunicación al aeropuerto y éste la tramita. Salvo excepciones, no suelen poner reparos a su lanzamiento.

En el caso de otros restaurantes como el Palacio de La Magdalena de Soto de Barco, uno de los más demandados para las bodas, han puesto algunas objeciones. Se puede quemar material pirotécnico, pero con salvedades. «Pudimos tirar fuegos artificiales, pero nos pidieron presentar un certificado de calidad y nos establecieron que debía ser antes de las doce de la noche», explica David González, uno de los novios que hizo uso de este material. En el caso de este hotel sí están prohibidos los farolillos, que se suspenden en el aire con el calor del fuego de una vela.

Esta normativa no afecta solo a los eventos, sino que también regula el material luminoso disparado al cielo por parte de las administraciones públicas durante las fiestas locales. Deben preparar un plan de seguridad en el que se especifique todo el espectáculo pirotécnico, el día y la hora, y enviarlo a Delegación de Gobierno y a Aena con el fin de coordinarlo todo. En cualquier caso, ya sea evento o un momento puntual, la quema de este material sin permiso puede conllevar sanciones de elevada cuantía.

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