Las retinografías ambulatorias alivian al Área III, que sufre la tasa más alta de diabéticos

José Ignacio Pérez, Natalia Juesas, Cándida Viña, Lidia Rodríguez, Marina Álvarez, Reyes González y Begoña Álvarez. / PATRICIA BREGÓN

El trabajo coordinado entre los centros de salud y el Hospital San Agustín ha permitido la realización de más de 4.000 pruebas

M. PICHEL AVILÉS.

La diabetes tipo II es una de las enfermedades con mayor incidencia entre las adultos, que en la comarca de Avilés afecta al 8,4% de los mayores de 14 años, la tasa más alta de Asturias. Su desarrollo genera diferentes problemas, y uno de los más comunes afecta a los ojos, la denominada retinopatía diabética, que en su máximo grado puede llegar a causar ceguera irreversible. Conocer con rapidez la afectación supone un avance a todos los niveles, para los facultativos, puesto que el diagnóstico implica ofrecer el tratamiento adecuado, y para los pacientes, que mejoran su calidad de vida. Con estos antecedentes, hace tres años, en junio de 2014, desde el Área Sanitaria III, que engloba a Avilés y su comarca, se puso en marcha un programa de cribado de esta patología en la Atención Primaria. Miles de ciudadanos ya se han beneficiado, y todos los participantes en el ámbito profesional sanitario, desde los médicos de familia, enfermeras y personal administrativo, lo califican de un éxito absoluto, y un salto en la calidad asistencial.

«El programa surge en 2014 del plan de acción de Atención Primaria del SESPA para mejorar la calidad de la atención a los pacientes», explica Lidia Rodríguez García, directora de Atención Sanitaria y Salud Pública del Área III. La diabetes es una de las enfermedades más comunes, tanto que de los 134.278 mayores de 14 años que cuentan con tarjeta sanitaria en el área, hay identificados 11.296 diabéticos, el 8,4%, lo que supone una tasa de incidencia muy elevada. Un problema de magnitud, en el que un pequeño paso puede desembocar en una gran evolución. «El objetivo es mejorar la accesibilidad de los pacientes con diabetes al diagnóstico precoz», recalca la directora, sobre una patología que involuciona en tres fases, leve, moderada y proliferativa.

Si la preparación del programa se entendió desde el principio como una propuesta interdisciplinar, su puesta en marcha no se podría haber consolidado sin la colaboración de diferentes estamentos en el Área, tanto en la Atención Primaria, desde donde se actúa, como desde la especialidad de oftalmología en el Hospital San Agustín, con los doctores Viña y Barbón. Así, desde el SESPA se dotó a cada área sanitaria de Asturias de un 'retinógrafo digital no midriático'. Esta máquina, la clave de todo el proceso, mediante la que se fotografía la retina de los pacientes para conocer su afectación, rota entre los diez centros de salud adscritos al San Agustín por los concejos de Avilés, Corvera, Castrillón, Cudillero, Gozón, Illas, Muros del Nalón, Pravia y Soto del Barco, por lo que necesita un transporte especial.

En Sabugo

Durante el último mes ha estado en el ambulatorio de Sabugo (el tiempo de permanencia lo dictamina la población adscrita a cada uno de los centros), y en él, las encargadas de su funcionamiento son las enfermeras Reyes González y Begoña Álvarez, que explican así el proceso: «Primero se hace una prueba de agudeza visual, después se les mira con el estenopeico, y finalmente se hace la foto». Ésta es analizada primero por los médicos de familia, que son los que encargan su realización, cada dos años. «Deben hacerla todos los enfermos de diabetes tipo dos. Nosotros la recomendamos siempre», recalca la doctora Natalia Juesas, y la predisposición de los pacientes es perfecta. «Nadie ha rechazado hacerla», asegura Marina Álvarez, también doctora de familia en el centro de Sabugo. Todos han tenido que completar una formación previa, antes de la puesta en marcha.

El proceso, desde que se solicita la prueba por los médicos de familia, hasta que se realiza en el retinógrafo, dura unos diez días. Y si hay que remitir la imagen a los especialistas, en menos de un mes se cuenta con el diagnóstico. Se han realizado más de 4.000 (3.800 hasta diciembre de 2016), pacientes que antes tendrían que desplazarse al Hospital. De ellas, solo el 25% de las imágenes se derivan al San Agustín, y solo un 4% de los pacientes debe acudir allí en persona, lo que ha supuesto una disminución de las listas de espera para los especialistas.

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