El reto de correr sin un brazo

Manuel Ángel Martínez 'Peque', en el pabellón del Complejo Deportivo Avilés. / PATRICIA BREGÓN.

Manuel Ángel Martínez 'Peque' participará en la Ultra Trail del Montblanc | El atleta del Toscaf Grupo Montaña Ensidesa perdió una extremidad en un accidente laboral y ha encontrado en el deporte su vía de escape

J. F. GALÁN AVILÉS.

Manuel Ángel García 'Peque' participará en septiembre en la Ultra Trail del Montblanc, 171 kilómetros a pie por el macizo coronado por la mítica cumbre alpina (4.810 metros), con un desnivel acumulado de unos 20.000 metros, tramos por encima de los 2.500 metros de altura y bajo unas condiciones meteorológicas que pueden llegar a ser especialmente duras, nieve y temperaturas bajo cero. Es la prueba más emblemática del trail, las carreras de montaña, especialidad que cada vez gana más adeptos y que tiene en Asturias una de las citas destacadas del calendario, La Travesera, en los Picos de Europa.

No será el único español entre los 8.000 atletas que tomarán la salida y posiblemente tampoco el único asturiano, pero con casi toda probabilidad será el único amputado. Le falta un brazo, el diestro, todo un handicap en un deporte en el que el equilibrio es clave y más aún cuando, como es el caso, se corre por terrenos muy irregulares y con pronunciadas pendientes en descenso.

«No es ningún problema», sorprende Peque. «Con tres puntos de apoyo subes por cualquier sitio siempre y cuando no sea una verdadera pared. Me falta un brazo, sí, pero por ese motivo no me siento inferior a nadie. Lo he compensado desarrollando otras partes de mi cuerpo, especialmente abdominales y dorsales». También requiere adaptarse a una técnica diferente. «Hay que saber caer, sobre todo cuando corres cuesta abajo. Como por un lado no tienes nada con que evitar darte con la cabeza en el suelo tienes que dar una pirueta para caer por el otro lado o al menos para que la primera zona del cuerpo que impacte con el suelo sea el pecho o los glúteos. Ahí me pongo protección extra, para amortiguar», explica.

Peque perdió el brazo derecho en un accidente laboral. La recuperación precisó tiempo, y al principio no lo llevó bien. «Me dejé llevar. Fumaba dos o tres paquetes de tabaco al día y gane mucho peso», hasta que un día dijo basta. Había que buscar una salida y la encontró en el deporte. «Lo primero que hice fue el Camino de Santiago desde Roncesvalles. Salí con 98 kilos, llegué con 92 y me sentí muy bien», sensación que seguir por la misma senda.

«Empecé a correr por el parque de Ferrera. Al principio iba a ocho minutos la vuelta, y ahora estoy en 3.20». Le cogió el gusto, y comenzó a participar en carreras populares. El apoyo de un amigo al que también le falta un brazo, los consejos del doctor Pérez Landaluce, de la Unidad Regional de Medicina Deportiva, con sede en Avilés, y el riguroso entrenamiento que le impuso Carlos Alonso -el técnico de la Atlética que sentó las bases que catapultaron a Yago Lamela hasta los 8,56 metros- hicieron el resto.

«Mejoré mucho. Quedé campeón de España en paralímpicos y empecé a ganar 'carrerucas'». Así hasta que afrontó su primer gran reto como corredor de montaña, La Travesera. «El primer año fui con mi hijo. A mitad de carrera lo perdí de vista, y pensé que le había pasado algo. Entonces di la vuelta y lo encontré. Estaba sin fuerzas, y nos retiramos». Al año siguiente repitió experiencia ya sin compañero de aventuras «y logré terminarla».

Copa de España

El siguiente paso fue la Copa de España de Trail, tres pruebas, en Montseny (Cataluña), Los Gueyos del Diablu, en Ubiña, y el Teide (Tenerife). «Gané la primera en mi categoría Veteranos B, en los Gueyos quedé segundo y la del Teide tuvo que suspenderse en el último momento por mal tiempo. El cómputo de las dos primeras carreras me proclamó campeón de España en mi categoría».

Además del título, consiguió los puntos necesarios para participar en la carrera del Montblanc, la segunda montaña más alta de Europa tras el Elbrus (5.642), en Rusia. «Me estoy preparando a fondo. Es una carrera muy exigente en la que participan los mejores».

Peque asegura que cuando corre «no me doy cuenta de que me falta un brazo. Me gusta competir, pero no contra los demás, sino contra mí mismo y contra la naturaleza. Eso sí, aunque me falte un brazo soy uno más. Lamentarse no sirve para nada. Hay que adaptarse y con voluntad y trabajo, se consigue», concluyó el atleta del Toscaf Grupo Montaña Ensidesa.

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