El reto de decidir los usos del terreno que liberarán las baterías de cok en Avilés

Con el horizonte del cierre de las baterías de cok despejado tras el avance de la autorización para que ArcelorMittal construye otras más modernas en Gijón, la maquinaria puesta en marcha por el Ayuntamiento de Avilés para avanzar en el desarrollo futuro de esos terrenos acelerará en los próximos meses. Son unos 400.000 metros cuadrados anexos al PEPA propiedad de división industrial de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, Sepides, que el Ayuntamiento reclama que se incorporen al propio parque y al Parque Científico Tecnológico Avilés-Isla de la Innovación.

Un vez estén plenamente operativas en Gijón, las de Avilés iniciarán su definitivo apagado y comenzará la cuenta atrás para su demolición y la posterior descontaminación y urbanización de los terrenos para dejarlos en condiciones de acoger nuevas empresas, un largo proceso que, como propietario del suelo, corresponde a Sepides. La sociedad aún no se ha pronunciado al respecto ni tampoco sobre cómo tiene previsto colocar el terreno en el mercado, incógnitas que el gobierno local espera comiencen a despejarse. La alcaldesa de Avilés ha manifestado en reiteradas ocasiones que dichos terrenos «tienen que sumarse necesariamente» a los referidos parques, cuya ampliación, señaló, permitiría «acoger nueva actividad productiva innovadora y tecnológicamente más avanzada, sostenible medioambientalmente y generadora de empleo cualificado a imagen de otras empresas y centros de investigación que ya forman parte de este espacio».

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