Los Reyes enloquecen a los niños en Avilés, Castrillón y Corvera

Sus Majestades llegan al Aeropuerto de Asturias, en Castrillón /MARIETA
Sus Majestades llegan al Aeropuerto de Asturias, en Castrillón / MARIETA

Melchor, Gaspar y Baltasar reciben el cariño de los niños de la comarca en las diferentes cabalgatas

C. R. / S. G.

El aterrizaje y desembarco de los Reyes Magos en el Aeropuerto de Asturias (Castrillón) y en el puerto de Avilés solo ha sido un pequeño aperitivo de lo que se encontraron después sus majestades por las calles de Piedras Blancas y Avilés. También en las de Corvera, aunque allí llegaron seguramente por carretera.

Melchor, Gaspar y Baltasar han repartido saludos y caramelos y han prometido muchos regalos porque «sabemos que habéis sido muy buenos».

A Castrillón, los Reyes Magos llegaron en un vuelo de Iberia a las cinco en punto . Aunque la lluvia hizo acto de presencia para recibirles, la ilusión de los cientos de niños que les esperaban pudo más.

«Fue un viaje muy bueno. Venimos cargados de regalos, pero también traemos un poco de carbon asturiano para recordar a los niños que tienen que portarse bien», decía Gaspar nada más bajar la escalera del avión. A su pie les esperaban las autoridades locales. Saludaron a todos los presentes y recogieron algunas cartas de pequeños rezagados. En su paseillo por la terminal repartieron cientos de caramelos a los más pequeños y a algunos adultos que admitían tener la misma ilusión que los niños.

La concejala de Festejos Ana Hevia recibe a los Reyes Magos, en el puerto de Avilés / MARIETA

En Avilés, más contenidos, afirmaban venir llenos de regalos porque les habían dicho que «este es un pueblo muy solidario». A duras penas pudieron subirse en los vehículos que los llevarán al colegio del Quirinal para empezar un desfile que recorrerá todo el centro.

Después, las calles del centro se llenaron de miles de personas que siguieron una comitiva muy variada y con algunas novedades, como la participación de varias cofradías en el séquito de los reyes, fácilmente reconocibles por la música de sus tambores, y algún grupo como el de Fantasía Iluminada, que ofreció vistosidad y malabares tras la carroza de Baltasar.

Al balcón del Ayuntamiento desde el que se dirigieron a los más pequeños llegarón a las 20.40 horas. No se entretuvieron mucho porque, como advirtió Gaspar, «nos queda mucho trabajo por delante y muchos regalos por repartir». Así que tras unas breves palabras, los Reyes se marcharon hacia el Hospital Universitario San Agustín, donde han visitado a los niños enfermos, y después a repartir a regalos a todo trapo.

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