La rula avanza hacia su digitalización y abre la puerta a la venta en internet

Uno de los fines del proceso es automatizar la salida a cinta, proceso que ha día de hoy se realiza de forma manual. / MARIETA
Uno de los fines del proceso es automatizar la salida a cinta, proceso que ha día de hoy se realiza de forma manual. / MARIETA

La sociedad encarga un proyecto que automatizará procesos y permitirá conocer la calidad del producto antes de salir a cancha

J. F. GALÁN AVILÉS.

Nueva Rula de Avilés da un nuevo paso hacia la digitalización, mejora y modernización de todos los procesos que intervienen en el núcleo de su actividad, la subasta de pescado fresco. Con tal fin ha encargado del Centro Tecnológico de la Información y Comunicación (CTIIC), en Gijón, un ambicioso proyecto orientado a automatizarlos y optimizar la trazabilidad del pescado, el proceso que sigue desde el momento de la descarga en el muelle hasta que sale de la lonja, así como su categorización, es decir, la evaluación de su calidad y frescura.

Todos los datos se implementarían en una misma base cuyos contenidos se volcarían en la red, de tal forma que los compradores registrados dispondrían de la información que precisan para conocer el producto al detalle sin necesidad de estar físicamente presentes en la cancha, abriendo así la puerta a la posibilidad a una futura venta online.

El proyecto está financiado por el Instituto de Desarrollo Económico del Principado (IDEPA) mediante una subvención de 119.334 euros procedentes de fondos europeos concedida directamente el CTIIC, fórmula que permite a Nueva Rula de Avilés acceder a ayudas a las que no podría optar directamente. La sociedad también ha llegado a acuerdos con otros centros tecnológicos para desarrollar nuevos proyectos mediante la misma vía, entre ellos uno relativo al sistema de gestión de envases.

A día de hoy la categorización del producto se lleva a cabo en la cabecera de la cinta por la que el pescado sale a la cancha de subastas, un proceso rápido, casi sobre la marcha, y con un alto índice de subjetividad cuyas conclusiones no siempre son compartidas por todos los compradores. El proyecto prevé anticiparlo, realizarlo en la sala en la que una vez desembarcado se guarda el pescado, generalmente unas horas, hasta el momento en el que es conducido la cinta.

De esta manera los encargados de categorizarlo tendrán más tiempo para realizar su tarea, su evaluación podrá ser más precisa y los compradores tendrán a su disposición toda la información con suficiente anticipación y sin tener que estar físicamente en la lonja. No solo la relativa a la categorización del producto, es decir, a su calidad y frescura, factores determinantes a la hora de la puja, también qué barco, cuándo y en qué caladero lo ha pescado, o el tiempo que ha pasado en la sala de recepción antes de salir a subasta. El proyecto también abarca otras medidas, entre ellas automatizar la alimentación de la cinta, tarea que ahora se realiza manualmente.

Según CTIIC, además la optimizar y automatizar procesos mediante soluciones tecnológicas, «mejorará la eficiencia, reducirá riesgos laborales y aumentará el confort de los trabajadores, e incrementará la transparencia de todas las acciones comerciales, mostrando a los agentes involucrados información precisa y fiable, a la vez que reducirá duplicidades en el registro de los datos y errores humanos en el tratamiento de los mismos. Lo que pretendemos es alcanzar el paradigma de la industrial 4.0 y convertir a la Rula de Avilés en la primera lonja digital de España», concluyó el portavoz del centro tecnológico gijonés.

Nueva Rula de Avilés ya es una de las lonjas más tecnológicas de España. Hace años que el pesaje manual y la subasta a viva voz han sido desplazados por procesos informatizados y automatizados y protocolos que garantizan que a lo largo del proceso el producto es tratado con el máximo rigor para mantener intactas sus propiedades. El eslabón último de la cadena es un mando a distancia con el que los compradores detienen el reloj que, a la baja, va marcando el precio del producto.

Es la principal lonja de Asturias -subasta más que todas las demás juntas- y una de las más importantes del Cantábrico, y el pescado que comercializa llega a numerosos países del mundo. El año pasado vendió 12.564.773 toneladas con un valor en primera venta de 32.564.530 euros, y su principal producto es la merluza, especie que supone en torno a la mitad de su facturación. Le siguen el bonito, 10% de las ventas, la caballa y la bacalada.

Crecen las ventas

Las cifras de 2017 superarán con creces a las de 2016, impulsadas por el fuerte incremento de las ventas de merluza y por los buenos resultados de las campañas de la xarda, en febrero, y de bonito, en verano. A 31 de octubre la facturación ascendía a 31.957.143 euros, a la espera de conocer el balance de noviembre y lo que pueda deparar diciembre. En este sentido, la flota se prepara para encarar la campaña de Navidad, de escasa incidencia pese a la subida que en estas fechas experimentas productos como el pixín, el besugo o la merluza grande.

Nueva Rula es una sociedad mixta participada a partes iguales por la Autoridad Portuaria, el Principado y la Cofradía de Pescadores Virgen de Las Mareas. En su constante afán por la modernización, este año ha participado en el desarrollo de un nuevo sistema tecnológico que permite categorizar la calidad de la merluza proyectando apenas un segundo sobre su lomo un haz de luz asociado a un sistema informático que determina automáticamente su calidad.

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