La rula mantiene su buen ritmo y registra un aumento del 16% en su facturación

Un momento de la descarga de pescado ayer por la tarde en la lonja de Avilés.
Un momento de la descarga de pescado ayer por la tarde en la lonja de Avilés. / MARIETA

La llegada de bonito y merluza y sus buenas cotizaciones permiten compensar la ausencia de la costera del bocarte

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Después de un julio de vértigo gracias a los resultados de la costera de bonito y la buena actividad de la pesquería de merluza, la actividad pesquera en Avilés mantiene su buena marcha según los datos hechos públicos ayer por la Dirección General de Pesca del Principado de Asturias. Así, sumando la actividad entre enero y agosto de 2017 se han descargado 10.323 toneladas, lo que representa un nueve por ciento más de pescado subastado en Nueva Rula de Avilés que en el mismo periodo del año pasado. En estos ocho meses, los ingresos alcanzaron 25,09 millones de euros, lo que representa un aumento interanual del 16%.

Agosto empezaba con la incertidumbre de la costera del bocarte y el comportamiento del bonito y la merluza. El bocarte es una campaña importante, con una gran volumen de descargas, aunque con un menor rendimiento económico. Sin embargo, su marcha oscila en función de la situación de los bancos, ya que los pesqueros optan por descargar en los puertos más próximos a su ubicación y, a partir de ahí, se inicia la comercialización. Este año, la pesca se concentró en el sur del Golfo de Vizcaya, lo que benefició a los puertos vascos en detrimento de los asturianos.

De hecho, en Avilés no se registró ninguna descarga de bocarte en todo el mes, al contrario de lo que ocurrió el año pasado. Aunque 2016 no ofreció una buena costera, el octavo mes del año contabilizó la descarga de cerca de 190.500 kilos de bocarte con un precio medio de 2,83 euros el kilo. En el conjunto del mes, esta especie representó el trece por ciento de la facturación, de ahí su importancia.

Bonito y merluza

En esta situación, bonito y merluza se convierten en dos especies claves para la marcha de la actividad pesquera, como así ha sucedido en agosto, un mes en el que representaron el 77% de la facturación, en números redondos.

La comparativa interanual de ambas especies evidencia su mayor número de descargas, con un ligero incremento en las cotizaciones, lo que permite mantener el acumulado, incluso mejorarlo un poco. Así, frente a una comparativa interanual del 15% en julio, la marcha en agosto alcanza un punto más, el 16%.

Lo más destacado es el comportamiento del bonito. Sus descargas representaron en agosto de 2016 el 25,53% de la facturación del mes, sin embargo el pasado mes el peso se incrementó hasta el 32,76% gracias al crecimiento del volumen de pesca descargada.

Así, se pasó de 262.565 kilos con un importe total de 1.050.458 euros en agosto de 2016 a 324.225 kilos el pasado mes con una facturación de 1.325.314 euros. La clave se encuentra en el crecimiento de las descargas más que en su valor económico, como lo demuestra que el precio medio (el indicador que refleja la rentabilidad de la especie) apenas se movió. Fueron cuatro euros hace un año y cuatro euros con nueve décimas en agosto de 2017.

Por su parte, el comportamiento de la merluza fue similar. El precio medio se mantuvo en 4,19 euros, incrementando su importancia en la facturación total al pasar del 35,86% en 2016 al 44,95% en 2017 gracias al incremento de la cantidad de descargas. Así, el pasado mes se desembarcaron 434.450 kilos frente a los 352.472 kilos de agosto de 2016 lo que permite elevar los ingreso desde 1.475.522 euros de hace un año a 1.818.422 euros.

Caballa

La costera de la caballa dio sus últimos coletazos con la descarga de 210.615,10 kilos, con unos ingresos de 66.024,04 euros, lo que representa el 1,63 por ciento de la facturación mensual. A partir de ahí, el resto de especies representa porcentajes menores. Salvo el caso de pescados muy apreciados gastronómicamente, como el salmonete o el pixín, su peso en el total del mes es mínimo. No se puede olvidar que se trata de 82 especies diferentes, algunas con presencia mínima pero que en el total de la actividad se diluyen.

En esta situación, Nueva Rula encara la recta final del año con el objetivo de mantener estas cifras y cerrar el año de una manera positiva, aunque la situación con la que cerró el mes de agosto alimenta el optimismo en un sector de una gran complejidad.

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