Santo Tomás lucha contra una plaga de termitas

Uno de los empleados que trabaja en la limpieza de la madera muestra los surcos creados por las termitas en el tejado. / PATRICIA BREGÓN
Uno de los empleados que trabaja en la limpieza de la madera muestra los surcos creados por las termitas en el tejado. / PATRICIA BREGÓN

La iglesia invierte 20.000 euros en la erradicación del insecto, que afecta a todas las estancias del templo

SHEYLA GONZÁLEZ AVILÉS.

La iglesia de Santo Tomás de Cantorbery ha iniciado una lucha intensa contra las termitas. Una plaga de estos insectos, que devoran madera, lleva tiempo afectando a varias estancias del templo, sobre todo a la zona de despachos y sacristía. La parroquia ha puesto en marcha un plan de erradicación de la plaga, que se prolongará durante los cinco próximos años y que tiene un coste cercano a los 20.000 euros.

Las termitas han atacado fuertemente a la iglesia, que cuenta con numerosos elementos realizados en madera por lo que se ha favorecido la extensión de la plaga. «Llevamos tiempo con el problema y hemos pedido presupuestos. Nos hemos decantado por una empresa vasca especialista en la materia que también ha actuado en otros templos como la catedral de Santiago de Compostela o la de Tui», explicó Reiniero Rodríguez 'Neyo', párroco de la iglesia. Los primeros pasos para poner en marcha el tratamiento contra esta plaga consisten en una limpieza profunda del templo para sacar del mismo toda la madera que ha resultado afectada.

«Tenemos una ventana destrozada por completo, algunos bancos, columnas, el revestimiento de las paredes y muchas maderas. La plaga está presente de arriba a abajo, desde los suelos hasta el tejado. En las paredes se pueden ver los surcos que van dejando», explica el párroco, que ya ha sacado del interior gran parte de toda esta madera, aunque los trabajos de limpieza se prolongarán durante los próximos días. El siguiente paso correrá a cargo de la empresa especializada, que colocará cebos, tanto en el interior como en el exterior de la iglesia para acabar con el insecto. Este tratamiento será inocuo por lo que no afectará a la salud de los feligreses que acudan a los servicios religiosos durante este tiempo

Neyo Rodríguez apuntaba ayer al origen del problema que aunque ha afectado significativamente a la iglesia, podría provenir de otros inmuebles. «La empresa nos dice que el origen puede estar en viviendas cercanas porque la plaga se extiende hasta doscientos metros». Los gastos de este tratamiento se sufragarán gracias a los ingresos obtenidos con los donativos de los domingos. «Además hemos acordado realizar dos colectas anuales especiales, que se llevarán a cabo en los meses de abril y septiembre, para ir pagando el tratamiento durante los años necesarios», comentó el párroco.

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