Todos los Santos sin grandes colapsos

Jornada para el recuerdo de los seres queridos que se han ido. En la imagen una de las zonas de nichos del cementerio de La Carriona. / PATRICIA BREGÓN

Las policías locales de Avilés, Castrillón y Corvera organizaron dispositivos especiales para evitar retenciones en la circulación | La celebración en miércoles hizo que los desplazamientos a los cementerios fuesen más fluidos

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La comarca avilesina vivió ayer una jornada de Todos los Santos marcada por la masiva afluencia de fieles a los diferentes cementerios para recordar a sus seres queridos. El buen tiempo animó a todas las personas a salir hacia las necrópolis, si bien la coincidencia de la festividad con un miércoles provocó que no hubiese tantas retenciones en el tráfico como otros años.

También es cierto que las policías locales de Avilés, Castrillón y Corvera marcan en la agenda esta jornada para organizar dispositivos especiales de vigilancia en las inmediaciones de los principales cementerios. En Avilés, el dispositivo se centra en La Carriona y Valliniello. Como es habitual, en La Carriona se realizan cambios puntuales, como la prohibición de girar a la izquierda hacia Miranda si se circula en dirección a Avilés. El despliegue de agentes permitió que, durante la mañana, el tráfico fuese fluido, con algunos parones momentáneos debido a la siempre compleja búsqueda de aparcamiento.

En este sentido, la estampa fue la de todos los años. Las calles de La Carriona atestadas de vehículos, coches estacionados a lo largo de la avenida de Asturias hasta casi llegar Miranda y el aparcamiento de El Corte Inglés como gran pulmón para el tráfico rodado. El transporte público y también la posibilidad de acercarse caminando fueron los otros dos métodos de transporte en una mañana soleada y con momentos de calor asfixiante.

De hecho, la Policía Local de Avilés atendió a una persona por un desvanecimiento cuando se encontraba en las inmediaciones del cementerio municipal de La Carriona, siendo necesario la presencia de una ambulancia medicalizada del Servicio de Atención Médica Urgente de Asturias. Las primeras impresiones era que se trataba de un desvanecimiento por el calor, sin que el asunto fuese a más.

En Castrillón, los agentes de la Policía Local estuvieron pendientes de los diferentes camposantos parroquiales por si se necesitaba su presencia para regular el tráfico. La distribución de los cultos en diferentes horas evitó la concentración de fieles.

En Corvera, la Policía Local también organizó una vigilancia específica para el cementerio municipal de Núñez, el más grande del concejo, y también el resto de camposantos parroquiales. En Núñez, la habilitación de una aparcamiento provisional y la vigilancia de los agentes evitó colapsos y agilizó las idas y vueltas.

Hoy también se espera una gran asistencia a los cementerios ya que se celebra la festividad litúrgica de Los Fieles Difuntos. La coincidencia de Todos los Santos con el miércoles ha favorecido que las visitas a los camposantos se haya distribuido a lo largo de toda la semana.

Al menos era la impresión del personal de Flores Engracia, situado en las inmediaciones del cementerio municipal de La Carriona y que volvieron a constatar un incremento de los encargos respecto a la actividad del año pasado.

Nuevamente, el recuerdo de los seres queridos llenó los cementerios comarcales con el colorido de cientos de ramos y de centros florales.

El Centro de Interpretación del Cementerio de La Carriona (CICLAC) cerró ayer sus horarios especiales con motivo de la festividad de Todos los Santos. Recibieron cerca de un centenar de visitas, sobre todo de avilesinos. La asistencia fue un goteo constante, si bien cesó a última hora de la mañana, justo después de terminar la misa oficiada por el párroco de La Carriona, Alfonso Abel, a partir de las 12.30 horas.

Es el tercer año de Alfonso Abel al frente de la parroquia de La Carriona, que se encarga de oficiar una de las misas más multitudinarias del año en la ciudad, sino la que más.

Para favorecer que todo los asistentes escuchen bien el oficio religioso, se instaló un amplio equipo de megafonía sufragado con la colecta del día. En su homilía, el sacerdote recordó el sentido cristiano de la vida y su dimensión trascendental que evita que la muerte sea el final de la existencia.

Alfonso Abel contó con el respaldo de casi una docena de voluntarios de la parroquia para apoyarle en diferentes aspectos que iban desde la información en la capilla a la distribución de la Comunión o la propia colecta. Para evitar picarescas, todos los voluntarios se encontraban debidamente acreditados.

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