La sardina regresa a la lonja y el bonito se traslada a Bilbao

La sardina estaba entre los productos que ayer ofrecía a sus clientes la pescadería La Perla.
La sardina estaba entre los productos que ayer ofrecía a sus clientes la pescadería La Perla. / MARIETA

J. F. GALÁN AVILÉS.

La sardina del Cantábrico regresa a la lonja de Avilés y en consecuencia, a las pescaderías, aunque al menos de momento en cantidades reducidas. Haciendo bueno el dicho 'En San Juan la sardina moja el pan', las primeras descargas se realizaron a lo largo de las últimas semanas de junio hasta totalizar 24.354 kilos a día 30.

El precio medio fue de 1,78 euros, con lo que los ingresos por primera venta sumaron 43.277 euros, el 1,65% del total del mes, 2,6 millones euros. Si se compara esta cantidad con la facturación de junio del año pasado, 2,1 millones, la conclusión es que la mejoría se mantiene, como también así lo constata que el volumen de subastas fue de 920.880 kilos, 231.692 más que en el mismo mes de 2016. Y la sardina continúa llegando a puerto, en pequeñas cantidades pero de forma constante. La flota de cerco está en su búsqueda, y ayer se descargaron otros 2.900 kilos a un precio que osciló entre 3,55 y 2,76 euros.

Junio marca el inicio de la costera de las costeras, la del bonito. El mes pesado se subastaron 48.147 kilos que rindieron 414.899 euros, por debajo de los 76.635 kilos y los 508.626 alcanzados en el mismo mes del año pasado. Con todo, el grueso de la temporada está por venir, y la frecuencia de las descargas invita al un moderado optimismo. Ayer se celebró una nueva subasta, aunque de escasa envergadura, unos 1.780 kilos a un precio que en el caso del grande se situó entre 5,2 y 4,8 euros.

Lo más significativo es que si hace apenas unas semanas las capturas se realizaban en el Atlántico durante estos últimos días se realizan al Este, a la altura de Bilbao o incluso más allá, latitud completamente inusual a estas aún tempranas alturas de la campaña que por otra parte es la misma en la que se centró la temporada del bocarte, su presa favorita.

Se desconoce la ruta que ha seguido el pescado y también si se trata de una gran mancha o si efectivamente los grandes bancos ya han llegado tan lejos en tan poco tiempo. En este sentido, los túnidos nunca están quietos y son muy rápidos, entre 3 y 7 kilómetros por hora de forma sostenida, con puntas de hasta setenta o incluso más.

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