El sector lácteo es optimista

La mesa redonda que analizó la situación del sector lácteo contó con representación de los principales actores del sector. / JOSÉ PRIETO

La Granda analiza en una mesa redonda monográfica la situación agraria | El endeudamiento de las explotaciones y la falta de relevo generacional, principales sombras ante el reto de la internacionalización

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La jornada monográfica organizada ayer en los cursos de La Granda para analizar la situación del sector lácteo español no sólo recordó la capacidad de sus actores (fundamentalmente producción y fabricación, la distribución se encontró infrarrepresentada) para dialogar y el margen existente de alcanzar acuerdos. Lo más importante de las diferentes intervenciones fue el mensaje de optimismo dos años después de la desaparición de las cuotas lácteas. Aunque, de forma mayoritaria, se defendió la continuidad de una Política Agraria Comunitaria, tan sólo dos sombras aparecieron en las intervenciones de los trece ponentes invitados por Francisco Rodríguez, presidente de Industrias Lácteas Asturianas y organizador de la 'cumbre' láctea celebrada en los cursos de La Granda. Rodríguez destacó la sensación de optimismo existente, a pesar de la existencia de dificultades concretas

El primer problema es el excesivo endeudamiento de muchas explotaciones, lo que puede provocar su cierre por la falta de viabilidad, más aún en épocas de sequía como el año actual, en el que se necesita acudir a forrajes y piensos para completar la alimentación. Algunas intervenciones, como la de Manuel Carlón, director de la cooperativa La Serrana, llegaron a hablar de «ganaderos con dificultades para pagar el pienso que necesitan sus granjas».

La segunda gran sombra es la ausencia de relevo generacional, lo que puede provocar el cierre de muchas explotaciones e incluso el cambio de modelo productivo a favor de grandes granjas. De hecho, en la actualidad, a pesar del cierre de explotaciones, se ha incrementado la producción. Este contexto implica otra derivada. Los ponentes coincidieron al destacar la vinculación del modelo actual de actividad agraria con el entorno natural, un paradigma que podría verse alterado si se produce esa transformación en el modelo de explotaciones.

En este contexto, la apuesta del gobierno asturiano, según explicó María Jesús Álvarez, consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, son las explotaciones familiares de pequeño y mediano tamaño, destacando el aumento de las ayudas a la innovación e incorporación de jóvenes ganaderos. Álvarez subrayó que la situación agraria es un problema nacional, por lo que reclamó un «pacto de Estado» para aprovechar la corriente de optimismo sobre el futuro del campo.

José Armando Tellado, director general de Corporación Alimentaria Peñasanta, apostó por el esfuerzo de mejora en los tres eslabones de la cadena de la leche. «Las ineficiencias de uno la terminan pagando otros eslabones, generalmente los más débiles», aseguró.

José Luis Antuña, presidente de Feiraco, destacó la oportunidad de crecimiento que representa el fin de las cuotas lácteas, si bien alertó sobre «los falsos mercados liberalizados, pues en Estados Unidos existen también ayudas a la actividad». Antuña fijó el reto de la internacionalización, que pasa por la inversión en innovación de productores para comercializar productos como lecha en polvo, mantequillas y natas.

Fernando Miranda, director general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, destacó los cambios que «se están produciendo en la industria» fijando como un objetivo realista alcanzar los ocho millones de litros de producción, uno más que en la actualidad. Destacó la importancia del diálogo entre todos los sectores de la cadena láctea, recordando como el modelo de trabajo de España había sido recientemente copiado en Francia por el presidente Emmanuel Macron.

Luis Calabozo, director general de FENIL, la patronal, destacó la capacidad del sector para afrontar la liberalización y reclamó la ventaja del diálogo entre todos sus integrantes, si bien otros ponentes alertaron de las trabas a los acuerdos por la Comisión Nacional del Mercado.

Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA, señaló que aún se reclama la necesidad de una Política Agraria Común a pesar del acierto de haber suprimido el modelo de cuotas «que no volverá», destacando la capacidad de los productores para superar los retos. Su homólogo en Asturias, Ramón Artime, alertó sobre los retos del endeudamiento generado por las cuotas y la ausencia de relevo generacional.

Román Santalla, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores, defendió una mayor implicación de la distribución y defendió medidas como mejorar al consumidor del origen de la producción.

Gaspar Anabitarte, secretario general de COAG, alertó sobre el riesgo de la desaparición del actual modelo de explotación frente a las ganaderías intensivas.

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