La Semana Santa expone sus reliquias

Tambores de las cofradías, en una de las mesas de la primera planta. / MARIETA
Tambores de las cofradías, en una de las mesas de la primera planta. / MARIETA

Abre la muestra que recorre la historia de la Pascua en Avilés desde los años cuarenta | Incluye enseñas y hábitos de las cofradías y, por primera vez, patrimonio de las parroquias, entre el que se incluye dos libros de fábrica y de cantos de los siglos XVI y XVII

C. DEL RÍO AVILÉS.

La tradicional exposición de la Semana Santa avilesina, organizada por la Junta de Cofradías, abrió ayer sus puertas en el Museo de la Historia Urbana bajo el título 'Semana Santa. La Pasión de Cristo en Avilés: 1943-2018', en un salto de calidad tanto por el nuevo espacio expositivo como por la estructuración de la muestra. Comisariada por Javier Menéndez Ferré, la exposición ofrece este año un recorrido estructurado por la Pascua con elementos de las distintas cofradías y patrimonio parroquial nunca expuesto hasta ahora.

La concejala de Cultura, Yolanda Alonso, destacó ayer la importancia de la Semana Santa en Avilés, fiesta declarada de Interés Turístico Regional en 2003. Alonso la definió como una de las «fechas señaladas del calendario» y un «revulsivo importante a la hora de atraer visitantes». «Comprobamos año a año que no es necesario irse a otras localidades como Sevilla o Granada para disfrutar la Semana Santa», añadió. Estuvo acompañada por Rufino Arrojo, presidente de la Junta de Cofradías, y por el comisario Javier Menéndez Ferré.

Ferré explicó que en la planta baja del museo se ofrece una visión global de la Semana Santa a través de diferentes artes como la poesía, la fotografía, la prensa y el cine mientras que las dos salas de la planta superior se dedican al textil y a la fotografía. Entre los elementos más significativos, el comisario destacó un libro de canto franciscano, de los siglos XVI-XVII, cedido por la parroquia de San Nicolás de Bari. Fue uno de los que se salvaron del incendio del archivo durante la Guerra Civil y es la primera vez que sale de la parroquia «de manera consentida». En esta planta, se muestran bastones, báculos y horquillas de las diferentes cofradías, varios cuadros de Favila sobre la Semana Santa, artículos de prensa de los años cuarenta y cincuenta y algunas poesías anónimas.

De la planta superior destacó un libro de fábrica de la parroquia de Santo Tomás de Cantorbery y unos clichés fotográficos de Jesusín de Galiana, además de algunos elementos textiles como la capa de San Pedro, una casulla de la parroquia San Nicolás, una túnica de Jesús de Galiana, la sabanilla del Cristo yaciente y un Agnus Dei «aún en estudio», realizado en terciopelo y bordado con hilo de oro y plata. Se encuentra justo al lado del rincón que homenaje a la costurera y bordadora Chona. «No habría Semana Santa sin ella, que trabajó durante décadas», ensalzó Menéndez.

Según explicó el comisario, el cambio de la antigua iglesia de Sabugo por el Museo de Historia Urbana amplió las posibilidades expositivas, aunque planteó un reto. «Teníamos que integrar nuestras piezas con algunos elementos fijos de la sala, como las maquetas de Ensidesa», explicó. Las cubrieron con tablas, en una solución que a algunos de los asistentes les recordó a las peanas de los pasos de la Semana Santa.

La exposición amplía este año su duración, la tercera de las novedades. Se puede visitar desde ayer hasta el 2 de abril. «Un mes para dar la oportunidad a turistas y colegios de ver el patrimonio de nuestras cofradías», destacó Rufino Arrojo.

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