Setecientas peticiones de ayuda para sufragar las necesidades básicas

Una usuaria en el centro de servicios sociales La Palmera.
Una usuaria en el centro de servicios sociales La Palmera. / MARIETA

Servicios Sociales repartió 200.000 euros en la primera mitad del año, con un incremento de las solicitudes para hipotecas

C. R. AVILÉS.

Las ayudas al alquiler y las de cobertura de necesidades básicas se llevan casi tres tercios de los cerca de doscientos mil euros (198.440) que la concejalía de Servicios Sociales ha destinado al pago de ayudas a la emergencia en el primer semestre del año. Al abono del alquiler se dedicaron 71.358 euros y a cubrir las necesidades básicas, una especie de cajón de sastre en el que se recogen supuestos tanto de tema alimentario como médico o transporte, 63.998 euros.

Son, con diferencia, los dos epígrafes más cuantiosos de una convocatoria a la que concurren cada vez más avilesinos por la entrada en juego de los nuevos perfiles que ha dejado la crisis, personas mayores y familias que han visto su economía desestabilizada al perder alguno de sus miembros el trabajo y que, tras agotar el resto de las prestaciones, solicita la del pago de hipoteca.

Este ha sido el concepto que ha experimentado un mayor crecimiento y uno de los cinco que conforma el capítulo de ayudas a la vivienda. Los otros son la formalización del contrato del alquiler (6.266 euros), el pago del alquiler propiamente dicho y que es el gasto global más importante del semestre (71.358), los gastos de comunidad (2.609) y los suministros energéticos (6.148).

Servicios Sociales decidió incluir un epígrafe que contemplara ayudas al pago de la hipoteca porque era el único supuesto que no recogía la Fundación San Martín en su amplia oferta. Al pago de la hipoteca se han destinado 19.070 euros.

No es de extrañar que el alquiler le pegue el mordisco más grande no solo a las ayudas en general, sino también a las de vivienda en particular puesto que cada una de ellas ronda los doscientos euros. Cada petición se valora en función de los ingresos económicos de la familia y el gasto requerido, por lo que algunas veces pueden alcanzar los trescientos o cuatro cientos euros, aunque no es lo habitual.

Las prestaciones dedicadas a la emergencia propiamente dichas, que absorbieron 92.989 euros de esos casi doscientos mil en lo que va de año, estuvieron encabezadas por la citada cobertura de necesidades básicas, con 63.998 euros. El montante baja considerablemente para el resto de supuestos como la reparación de electrodomésticos básicos (7.699 euros), la adquisición de mobiliario básico (6.826) y los enseres de cocina y ropa de hogar (250).

Abono rápido

Estas ayudas se pagan los días 10, 20 y 30 de cada mes para evitar demoras de más de diez días en el cobro desde su tramitación. «Es importante ser ágiles en este sentido, de ahí que recalque que el Ayuntamiento de Avilés es de los más rápidos en esta tramitación, que de media está en diez días», señala Yolanda Alonso, concejala de Bienestar Social. En total, se han concedido 697 ayudas.

Junto a esta agilidad, que siempre se trata de mejorar, la concejalía se marca como objetivos «mejorar la transparencia y acercarnos al ciudadano, sabemos que hay minorías, con las que trabajamos más de cerca, que las conocen bien, pero creemos que hay otros sectores que podrían solicitarlas y que no saben que existen». Es algo que pretenden resolver, o al menos mejorar, con la ordenanza que regulará la concesión de todas estas ayudas, cuya fase de exposición pública concluye hoy sin que se haya recibido ninguna alegación. En cuanto se publique en el Boletín Oficial del Principado de Asturias, algo que se prevé que ocurra a mediados de agosto, entrará en vigor. El lanzamiento de un mapa de recursos, a través del proyecto Atlantic Social Lab, completará este cometido de difusión y promoción.

En los últimos años, el Ayuntamiento, tanto directamente como a través de la Fundación San Martín, llegó hasta unas 2.500 familias con un montante global superior al millón de euros. El tope se alcanzó en 2013, en coincidencia con el atasco del salario social. A partir de entonces la cifra ha descendido notablemente, si bien se observó un repunte en 2016.

Según explicó la concejala en la presentación de la ordenanza, la línea descendente desde 2013 responde a que, desde entonces, las ayudas de emergencia relacionadas con vivienda, que son la mayoría, se han canalizado a través de la Fundación San Martín. El objetivo es tramitarlas «a través de convocatorias normalizadas, ya definidas, en la que las personas presenten su solicitud, la documentación exigida y se les conceda una ayuda. Es cierto que en muchos casos concurren situaciones que se escapan a este modelo. Para eso están las de emergencia, para situaciones sobrevenidas o que no encajen en ninguna de las causas que contemplan las normalizadas», que son las que han precisado de 198.440 euros entre enero y junio.

Asimismo, en esta radiografía de la situación que ofreció Yolanda Alonso, se observa que las situaciones de extrema gravedad han descendido, pero por el contrario han aumentado las prestaciones debido a la precariedad laboral.

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