«Me siento muy llamado a mi nueva misión en la Iglesia, es preciosa»

José Antonio Montoto, en la iglesia de Santo Tomás. / MARIETA
José Antonio Montoto, en la iglesia de Santo Tomás. / MARIETA

El Arzobispado nombra a José Antonio Montoto, párroco de Santo Tomás, delegado episcopal del Clero y director de la Casa Sacerdotal Diocesana

C. DEL RÍO AVILÉS.

El Arzobispado de Oviedo anunció el miércoles la designación de José Antonio Montoto como delegado episcopal del Clero y director de la Casa Sacerdotal Diocesana, un traslado que el párroco de Santo Tomás recibe con agrado y las felicitaciones de sus fieles, quienes ya le han trasladado su pesar por su marcha, que no se materializará hasta mediados de septiembre. «Muchos me han dicho que lo sienten, que les gustaría que siguiera, pero también que si yo estoy contento con el cambio, ellos también». Y Montoto lo está.

«Yo no sospechaba este traslado, pero hace una semana me llamó el Arzobispo para pedirme este servicio y, de todos los que me han pedido, este el que más me llena el corazón. Es una misión preciosa, me siento llamado a quererlos». Se refiere José Antonio Montoto a los compañeros que viven en la casa sacerdotal, a quienes se encargará ahora de proteger y cuidar. En realidad, él cree que su trabajo será muy similar al que desarrolla en Santo Tomás de Cantorbery, solo que «en lugar de cuidar una parroquia, cuidaré a los curas». Nacido hace 77 años en Caravia Alta, Montoto bromeaba ayer con el que cree que será su último destino. «De la casa sacerdotal iré para el cielo», afirmó.

La parroquia quedará en manos de Reinerio Rodríguez 'Neyo', «un cura excepcional, joven, con gran capacidad de trabajo y al que supongo que le echarán alguna mano porque tiene mucho trabajo por delante». De hecho, desde hace unos años, el trabajo en Santo Tomás es 'in solidum', es decir, se reparte entre los dos con Neyo dedicado a la coordinación de Cáritas y a fomentar la cristiandad entre niños y jóvenes.

De padre Guardia Civil, José Antonio Montoto tuvo una infancia viajera. De Caravia llegó a Salinas, y luego a Gijón, a Campo de Caso, a Cangas de Onís y a Avilés. Aquí estudió en el instituto Carreño Miranda y, tras terminar el curso preuniversitario, ingresó en el seminario con veinte años. Su primer destino fue la parroquia de San Nicolás de Bari, donde estuvo cuatro años con Ángel Garralda. Después se fue como educador al seminario, estuvo tres años estudiando en Roma, regresó a Oviedo como profesor de Cristología y Mariología, fue Vicario Episcopal del oriente, luego rector desde 1991 a 2002 y, con Carlos Osoro como Arzobispo, Vicario Episcopal de la zona norte, que comprende Gijón y Avilés. En 2009 se le nombró párroco de Santo Tomás de Cantorbery hasta ahora. «Cuando yo llegué estaban don Ángel y don Rodrigo, dos referentes excepcionales, dedicados a la gente y muy queridos», manifestó.

Hasta que se materialice el nombramiento, Montoto seguirá trabajando con normalidad al frente de la parroquia con algún que otro viaje en agosto. Irá a las Peñamelleras a echar una mano al cura de allí, que lleva diecisiete parroquias «y en verano hay mucha fiesta».

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