«Como símbolo es importante, pero la huelga deberíamos hacerla en casa»

María José Pérez Villadóniga, en el Centro de Servicios Universitarios. /  PATRICIA BREGÓN
María José Pérez Villadóniga, en el Centro de Servicios Universitarios. / PATRICIA BREGÓN

«La corrección para reducir la discriminación comienza en el hogar, la mujer le dedica el doble de horas y eso repercute en su situación» María José Pérez Villadóniga Profesora de Economía de la Universidad de Oviedo

J. F. GALÁN AVILÉS.

Profesora del Departamento de Economía de la Universidad de Oviedo, María José Pérez Villadóniga analizó ayer, Día Internacional de la Mujer, los cambios que ha experimentado en los últimos años la situación de la mujer en el mercado de trabajo. La charla se celebró en el Centro de Servicios Universitarios

-La brecha salarial sigue estando presente.

-La no ajustada, es decir, la diferencia neta en salario-hora entre hombres y mujeres sin tener en cuenta más consideraciones está en el 16%. Ahora bien, entre dos individuos con características similares en cuanto a edad, formación y puesto de trabajo se sitúa en torno al 10%, incluso en una misma empresa, y en un 6% si se atiende únicamente al salario base, sin complementos. Sigue siendo mucho. Es verdad que la situación ha mejorado en los últimos años, pero pervive. Tendría que ser cero.

«La paridad no es una solución, el sexo nunca tendría que ser un factor a tener en cuenta»

-¿Y en Asturias?

-Es superior, en torno al 26%.

-¿A qué atribuye tanta diferencia?

-A que en Asturias las mujeres ganan menos que la media española y los hombres un poco más, quizá por la composición del tejido productivo.

-¿La brecha salarial es únicamente cuestión de machismo puro y duro?

-Subyacen otros factores que pueden explicar una parte. Uno de ellos es la posible aversión de la mujer a competir, lo que podría explicar que ocupe menos puestos directivos. La Ley de 2007 establecía que en un plazo de ocho años la mujer debería ocupar el 40% de los de las cotizadas, y a día de hoy está en el 20%.

-¿Y la maternidad?

-Hasta en Dinamarca, un país mucho más moderno e igualitario que el nuestro, se observa que, tras la baja por maternidad, la mujer tiende a buscar trabajos más flexibles y su salario se desploma, situación que se mantiene en el medio plazo. En cambio en los hombres no se da esa diferencia.

-¿Genética o machismo?

-Los roles, las normas sociales, la educación... No se sabe. Aún queda mucho por investigar, aunque posiblemente ambos componentes se conjuguen.

-Con todo, la brecha salarial es inferior a la de la media europea.

-Porque la tasa de participación de la mujer es más baja, como también sucede en el resto de los países del Sur de Europa.

-¿Qué quiere decir?

-En los países del Sur la proporción de mujeres con trabajo es muy inferior a la de hombres. Por término medio las que se incorporan al mercado laboral son las más productivas, de ahí que si la comparación se realiza con todos los hombres, no únicamente con los que también son más productivos, la diferencia salarial es menor que en el resto de Europa, donde la tasa de participación entre ambos sexos está mucho más equilibrada y la brecha salarial es mayor.

-¿Qué se puede hace para sellarla?

-Las políticas de conciliación aumentan la tasa de participación de la mujer pero al mismo tiempo reducen su salario. Creo que gran parte de la corrección necesaria para reducir la discriminación de la mujer en el mercado laboral está en el hogar, en el reparto de tareas. La mujer le dedica el doble de horas, y eso repercute negativamente en su situación laboral. Al final es cuestión de educación.

-¿Cree que hay trabajos más adecuados para hombres y para mujeres?

-Una de las razones que han contribuido a reducir la brecha salarial y a impulsar la participación de la mujer en el mercado laboral son los avances tecnológicos. Ahora la potencia física ya no es tan importante como antes, aunque hay excepciones.

-¿Está a favor de la paridad?

-En algunos casos puede venir bien, pero no parece que sea una solución definitiva. El sexo nunca debería de ser un factor a tener en cuenta.

-¿Cree que la huelga del 8 de marzo puede servir para algo?

-Como símbolo es importante, pero hay que pasar a la acción. La huelga deberíamos hacerla en casa. A mí me cuesta mucho creer que si eres buena un empresario no te va a contratar por el mero hecho de ser mujer. Puede que si se trata de una en edad fértil se decante por un hombre, pero no por ser mujer, si no por la baja por maternidad.

-¿Podría ser una solución que ambos progenitores se viesen obligados a coger una baja por idéntico período de tiempo?

-Podría ser un buen comienzo, pero los niños viven más de cuatro meses. Lo dicho, reducir la discriminación de la mujer en el mercado laboral comienza en el hogar, en repartir el peso a partes iguales y no cargarlo sobre la mujer, como sucede ahora.

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