«No solo quería que muriese, también que sufriese»

La primera sesión del juicio se celebró ayer en la Audiencia Provincial. /  ÁLEX PIÑA
La primera sesión del juicio se celebró ayer en la Audiencia Provincial. / ÁLEX PIÑA

La Fiscalía y las acusaciones califican el crimen de «brutal» y aseguran que estaba planificado

C. R. OVIEDO.

El Ministerio Público, el Abogado del Estado, la acusación particular que representa a la familia y la popular, en nombre de la asociación Abogadas para la Igualdad, insistieron ayer en la «brutalidad» de un «asesinato» con el que Julio Pardo «no solo quería (que su mujer) muriese, sino que sufriese», según manifestó la fiscal Verónica Pérez. Por este asesinato, con agravante de desprecio de género y parentesco, solicitan veinticinco años de prisión, diez años más de libertad vigilada, así como el pago de indemnizaciones por valor 450.000 euros a los padres y cinco hermanos de la víctima. La defensa reclama la libre absolución y, en su defecto, de dos años y medio a diez de cárcel.

La fiscal recalcó que Julio Pardo propinó aquellos golpes a su mujer «reiteradamente» en cabeza y cara porque quería matarla de una «manera cruel y dolorosa».

María Martín, abogada de la familia, que señaló al jurado la importancia de fijarse en los detalles, los días y las horas, retrató el ataque sorpresivo, contra el que Ascensión no tuvo posibilidad alguna de defensa. «Una vez que ella cayó al suelo, el acusado se puso encima, rompiéndole tres costillas, y siguió golpeándola. Por si no hubiera sido suficiente, le colocó la almohada encima de la cara con intención de asfixiarla», apuntó. «Era un plan concebido en su mente», añadió.

«Julio no falleció porque, al parecer, estando en estado inconsciente, vomitó»

Basándose en la hora en la que la policía entró en el domicilio y encontró a Pardo semiinconsciente, este se atiborró de pastillas después de cometer el crimen, y no antes como defiende el letrado del acusado, para «evadir la acción de la justicia».

La abogada María Pérez, en representación de la acusación popular, defendió que «el acusado era plenamente consciente de lo que hacía. El alcohol y las pastillas vinieron después, bien para su defensa o bien en un intento de suicidarse», un patrón en este tipo de violencia machista.

Remarcó que en el juicio se intentará dilucidar «cómo y por qué» mató a su mujer. «Porque la consideraba un objeto de su propiedad y tras el anuncio de ella de querer separarse. Ascensión no era libre de elegir en las facetas de su vida», adelantó. Añadió que todo crimen tiene un motivo y que «no es creíble que ocurra en un matrimonio idílico, como nos quiere presentar la defensa».

Félix Guisasola, abogado de Julio Pardo, rechazó que el crimen responda a violencia de género y llamó la atención sobre la intención de su cliente de suicidarse. «Julio decide quitarse la vida y parece que, en ese momento, también quita la de su mujer. No falleció porque, al parecer, estando inconsciente vomitó», advirtió.

Hoy tendrá lugar la segunda sesión del juicio, en la que declararán los peritos forenses.

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