«El sufrimiento no forma parte del currículum escolar y podemos evitarlo»

El psicólogo Andrés González Bellido, creador del TEI. / JOSÉ SIMAL
El psicólogo Andrés González Bellido, creador del TEI. / JOSÉ SIMAL

Andrés Bellido, autor del programa Tutoría entre Iguales, participa en la fase previa al arranque de la iniciativa en los centros educativos de la comarca

EVA FANJUL AVILÉS.

El programa Tutoría entre Iguales (TEI) tiene como objetivo prevenir el acoso escolar desde los propios centros educativos, implicando al alumnado para que sean los propios menores los que se impliquen en la erradicación de esta lacra. Su autor es el catedrático de Psicología y Pedagogía, Andrés González Bellido, que esta semana participa en las sesiones formativas previas a la puesta en marcha de este programa en dieciséis centros de Infantil, Primaria y Secundaria de Avilés y comarca.

- ¿Qué fue lo que le impulsó a diseñar este programa de Tutoría entre Iguales?

- Nosotros tenemos una frase que representa la idea básica del TEI, el motor del programa y es que 'el sufrimiento no forma parte del curriculum'. Yo he trabajado los últimos treinta años como orientador de educación y cuando ves a los alumnos que lo pasan fatal y a las familias que sufren es cuando dices: «¡Pero si esto lo podemos solucionar desde el centro educativo!». Y a partir de aquí comenzamos a desarrollar el programa con un objetivo claro que es evitar niveles de sufrimiento. No hay derecho a que nadie haga sufrir a otro para divertirse.

- Es entonces una programa fundamentalmente preventivo...

- Sí, el TEI no trabaja sobre el acoso sino sobre la generación de conductas positivas que propicien una convivencia lo más sana posible. Si podemos evitar los típicos insultos como 'cuatro ojos', 'dumbo', 'elefante' estaremos evitando que haya violencia física, porque toda violencia física viene generada por una violencia verbal.

- ¿Y cómo funciona el programa?

- Se basa en la tutorización emocional entre iguales. Por ejemplo, los alumnos de tercero son tutores de los de primero. En primaria, los de quinto tutorizan a los de tercero y en infantil los de cinco años son tutores de los de tres años. Se trata de cambiar el clima y la cultura del centro educativo a través del respeto, la empatía y el compromiso de los alumnos, e implica a toda la comunidad para trabajar por una escuela inclusiva y no violenta.

- ¿Cuál es la clave de ese cambio?

- Pues la clave es la sensibilización, El alumnado tiene que ser consciente de que, por ejemplo, cuando a una persona con sobrepeso se le llama gorda en público se le hace mucho daño y que ese tipo de conductas no se admite en nuestra sociedad. El objetivo nos es solo que los agresores dejen de comportarse de manera inadecuada, sino que sus compañeros, la clase dejen de ver a estos alumnos como los 'guay' y comiencen a reconocerlos un poco como malos compañeros, como alguien que hace daño a sabiendas. Por lo tanto, cuando el agresor cambia de estatus y deja de ser 'guay' es cuando se produce una modificación de las conductas.

Tolerancia cero

- Habla de que el agresor sabe que hace daño...

- Sí, lo sabe perfectamente, quizá no sea consciente de todo el daño que hace pero su objetivo es ese. Por eso hay que practicar la tolerancia cero ante este tipo de violencia. A partir de los siete u ocho años los niños ya son conscientes de que están haciendo daño a otra persona, no se trata de cosas de niños, no es una broma ni un juego, es una agresión. y no se puede tolerar.

- ¿Qué deben hacer los padres si detectan algún síntoma de acoso?

- En caso de sospechar o constatar que hay un problema, las familias deben seguir un procedimiento. En primer lugar hablar con el tutor o tutora, si no se arregla con dirección, si el problema persiste acudir entonces al servicios de Inspección educativa, y como último recurso está la denuncia, pero insisto, sería el último paso, nunca el primero.

- ¿Y los centros educativos?

- Los centros educativos deben comunicar a las familias cualquier problema de esta índole que detecten. Por supuesto, hay protocolos pero su puesta en marcha es el anuncio de un fracaso y nos dice que no fuimos capaces de detectar y atajar el problema de acoso. Una vez que se aplican, las intervenciones deben ser rápidas para evitar la estigmatización de la víctima.

- Tras quince años aplicando el programa, ¿qué balance hace?

- Pues ha sido impresionante e inesperado. Sin más promoción que el boca a boca, casi un millón de alumnos han participado del TEI que se aplica ya en unos 920 centros educativos. Está presente en casi todas las comunidades autónomas, en varios países de Latinoamérica y en breve en Estados Unidos. Ahora es el turno de Avilés, que será el primer municipio de España en tener una aplicación integral del programa en todos sus centros educativos públicos, lo que implica a toda la ciudad.

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