Suspendido el juicio contra los dos acusados de estafar al Consorcio de Transportes

C. R. AVILÉS.

El juicio previsto ayer, en el Juzgado de lo Penal número 2 de Avilés, contra los administradores de la empresa de autobuses Roces, padre e hijo, acusados de estafar al Consorcio de Transportes de Asturias (CTA) fue suspendido por un problema técnico relacionado con una prueba y una citación. Ha sido fijado para el 22 de noviembre.

Una prueba que había sido destrozada, concretamente un CD con los datos de las cancelaciones de billetes fraudulentas, fue repuesta recientemente pero no se había dado traslado a la defensa. Además, el representante legal de la CTA, que ejerce la acusación particular en la causa, no había sido citado.

Los dos empresarios, que adquirieron en 2007 la compañía fundada por los hermanos Ricardo y Roberto Fernández, se enfrentan a una pena de tres años de cárcel, acusados de estafar durante más de dos años al Consorcio de Transportes mediante la simulación de viajeros ficticios. Además, tanto la Fiscalía como la acusación particular, reclaman una indemnización que, en el caso de la primera, asciende a 3.461 euros.

La empresa de los acusados, primero administrada por el padre y luego por el hijo, fue concesionaria del contrato de transporte público regular de viajeros por carretera en los concejos de Avilés y Gozón. Utilizaba el llamado billete único, comercializado por el organismo público.

Según la Fiscalía, desde el 22 de diciembre de 2010 hasta el 6 de febrero de 2013, los acusados utilizaron 3.739 veces de forma fraudulenta el billete único, en su modalidad Bono 10. Así, tanto personalmente como empleados de la empresa, por orden de los acusados, adquirieron tarjetas Bono 10 y las cancelaban en las máquinas que hay en los autobuses para tal fin, simulando viajeros no existentes, a la vez que también realizaban cancelaciones de transbordos ficticios.

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