«Las tasas de agresiones sexuales son muy altas pero no se dan a conocer»

Munia Braña, actual presidenta de la Federación de Mujeres Jóvenes.
/PABLO LORENZANA
Munia Braña, actual presidenta de la Federación de Mujeres Jóvenes. / PABLO LORENZANA

La joven imparte esta tarde la charla 'Luchar contra la violencia sobre las mujeres por una sociedad igualitaria' en el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS Munia Braña. Federación de Mujeres Jóvenes

SHEYLA GONZÁLEZ AVILÉS.

Munia Braña preside la Federación de Mujeres Jóvenes de Asturias, un colectivo que estos días trabaja más que nunca por visibilizar el papel femenino en todas las esferas de la sociedad. La joven participa esta tarde, a las 19.30 horas, en los actos del Aula de Cultura de LA VOZ dedicados al Día de la Mujer. En su conferencia, que se celebra en el Centro de Servicios Universitarios, hablará sobre 'Luchar contra la violencia sobre las mujeres por una sociedad igualitaria'.

-Se propone una huelga de cuidados, ¿es el rol más complicado de atajar?

-Por supuesto, sobre todo porque se trata de una esfera privada. Se sigue inculcando, hay mucha segregación horizontal. El rol de cuidador es la manifestación más primaria, se nos inculca ese sentimiento de tener que encargarte de todo.

-¿Ve a la juventud involucrada?

-Sí. Hay mucho apoyo aunque eso no quita para que haya que seguir insistiendo en la educación con perspectiva de género para que no se sigan mimetizando los roles preestablecidos. Si no se coeduca, mal vamos. Necesitamos que todos pongamos nuestro granito de arena.

-Imparten talleres en los colegios, ¿qué se encuentran cuando llegan a los centros?

-Hay una carencia tremenda. Este es un trabajo voluntario pero se necesita apoyo político y medios. Cuando organizas actividades te das cuenta de que los roles están presentes hasta en los niños más pequeños. Hay problemas en el juego y en el uso del patio. Está muy arraigado.

-¿La falta de igualdad también se percibe en el bullying?

-Hay de todo. Lo que pasa es que el bullying debe dejar de ser un cajón desastre en el que se mezcla todo tipo de violencia porque eso redunda en las carencias sociales. Hay que marcar diferencias porque cada una necesita una solución y eso pasa por investigar más.

-¿Hay más agresiones sexuales o es que se visibilizan más?

-Cada vez se pierde más el miedo a contarlo. Es importante porque las víctimas se suelen sentir culpables y por eso no dan el paso. Las tasas son muy altas pero no se dan a conocer. No sabemos ni la punta del iceberg de todo lo que está pasando porque se siguen ocultando.

-¿La credibilidad de la mujer es otro obstáculo?

-Es un problema muy grande. Cuando vas a denunciar sientes culpabilidad y vergüenza porque a la mujer se la ridiculiza o no se la cree, sobre todo si a la persona que está denunciando es del entorno o incluso ha tenido relación con ella.

-Por agresión sexual muchos entienden violación.

-Las agresiones empiezan mucho antes de la violación, que es la manifestación más fuerte. Además, no son como el imaginario colectivo entiende. Hay que eliminar todos esos mitos y tratarlo desde la raíz. Hay que dejar claro que 'no es no' siempre, da igual la situación.

-¿Las campañas informativas surten efecto?

-Son necesarias para difundir pero lo que va a cambiar la estructura es reformar el sistema educativo. Debe haber más educación sexual. Hay que hablar sin tabúes y sin rodeos en las aulas, darles a conocer los recursos que tienen a su disposición.

-La huelga también se plantea laboral, ¿es la brecha salarial el principal problema?

-No. Hay muchos. En cuanto a la brecha salarial nos queda mucho camino por andar. Es un ámbito público y a pesar de estar cualificadas igual o más que los hombres no se nos equipara, se nos paga menos por el mismo trabajo. Es un problema sangrante que no se puede consentir. A eso súmale ese rol de cuidador que nos obliga a pedir permisos o reducciones. A mayores está el techo de cristal que nos impide llegar a puestos de relevancia.

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