De Tinduf a las vacaciones en paz

Una de las primeras expediciones de 'Vacaciones en paz' a su llegada al aeropuerto de Asturias.
Una de las primeras expediciones de 'Vacaciones en paz' a su llegada al aeropuerto de Asturias. / LVA

Desde hace más de un cuarto de siglo, niños saharauis de los campos de refugiados de Tinduf llegan a Asturias cada verano en un proyecto de acogimiento en familias

ISMAEL JUÁREZ

El próximo jueves 6 de julio, alrededor de las ocho de la mañana, llegarán al Aeropuerto de Asturias en Santiago del Monte, a bordo de dos aviones argelinos, alrededor de 250 niños saharauis. Niños que vienen de Tinduf (Argelia), donde, desde hace cuarenta años se levantan en un desierto inhóspito los campamentos de refugiados que acogen a miles de saharauis debido al contencioso entre Marruecos y la antigua colonia española. Desde el aeropuerto serán llevados al Centro Cívico de Los Canapés donde se les dará de desayunar hasta que a media mañana vengan familias de toda Asturias a recogerles. Como cada verano desde hace dos décadas la Asociación Asturiana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, en colaboración con la Delegación Saharaui en Asturias y el apoyo de gran parte de las administraciones públicas de la región, lleva a cabo este proyecto, denominado Vacaciones en Paz mediante el cual niños saharauis disfrutan de dos meses acogidos en una familia asturiana.

Los antecedentes de este proyecto hay que buscarlos en 1976. En aquel año, recién comenzada la Guerra del Sahara Occidental, fue la primera vez que se enviaron pequeños grupos de niños a albergues situados en la costa argelina. Algo que durante los siguientes lustros se siguió realizando como método para alejar durante algún tiempo a los niños de un contexto tan traumático como suponía la vida en el exilio en un lugar como Tinduf.

Estas vacaciones fueron creciendo de modo cuantitativo y cualitativo y en 1991 algunos niños son enviados a Asturias a través de Cruz Roja. «En un primer momento Cruz Roja se empieza a encargar de traer grupos de quince o veinte niños de vacaciones de campamento durante 15 días», relata María del Mar Nodal, quien fue responsable de Cruz Roja de Acogimiento en Familias en Asturias a mediados de los noventa. «Fue en el año 93 cuando se empezaron a combinar dos semanas en campamentos de verano y otras dos semanas en familias de acogida. Y finalmente, Cruz Roja dará el salto entre el año 95 y 96 para convertir Vacaciones en Paz en un proyecto de niños acogidos en familias asturianas durante dos meses».

Ya por entonces diferentes ayuntamientos asturianos, incluido el de Avilés, mostraban apoyo económico e institucional al proyecto, pero será al año siguiente, en 1997, cuando Vacaciones en Paz sufra un nuevo impulso al pasar a estar gestionado a nivel estatal por las diferentes asociaciones amigas del Sahara en distintos puntos del Estado en colaboración con la Delegación Saharaui en cada comunidad autónoma. «La Delegación Saharaui es una parte muy importante del proyecto. Son una suerte de embajadores o cónsules oficiosos, ya que oficialmente el gobierno español no ha reconocido el gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática, y son los que nos ayudan a gestionar el proyecto desde el otro lado del estrecho», cuenta Félix Flores Casillas, miembro de la Asociación Asturiana de Solidaridad con el Pueblo Saharaui y coordinador del proyecto en la región.

En los años siguientes el proyecto siguió creciendo y llegaron a acogerse 10.000 niños cada verano en toda España. 350 llegaban a hogares asturianos. Sin embargo, todo cambió al comenzar la crisis, y actualmente la cifra estatal se sitúa en torno a los 5.000, siendo 250 el número de niños que suele llegar a Asturias últimamente. Félix Flores no niega que «en los últimos años hemos tenido más problemas para encontrar familias que quieran acoger niños y niñas saharauis. Y las familias son lo más importante del proyecto. Sin ellas no habría Vacaciones en Paz para los niños saharauis». Unas palabras que desea sean entendidas a través de la entrevista como un llamamiento para nuevas familias y un reconocimiento para las que han estado o aún están en Vacaciones en Paz porque «el balance de estos años es muy positivo. Ha dado y sigue dando mucho beneficio a la comunidad saharaui. Desde el punto de vista sanitario, alimentario y, sobre todo, cultural».

Por otra parte, el grado de compromiso que las administraciones asturianas han ido adquiriendo con este proyecto a lo largo de este último cuarto de siglo no ha hecho sino crecer. De esta forma, en 2016 el coste del proyecto ascendió a algo más de 200.000 euros, de los cuales Avilés aportó 10.800, y donde la Agencia Asturiana de Cooperación cubre casi la mitad del presupuesto. Felix afirma que «afortunadamente gracias a la aportación económica de las administraciones de la región, aquí las familias no pagan los viajes. En otras comunidades autónomas las familias deben hacerse cargo de al menos una parte del transporte».

El testimonio de Naboa

Nebghouha Hamadi, vino acogida a una familia asturiana en los veranos del 96 y del 97. Entonces contaba con 12 años de edad. «Todo me parecía muy grande, las casas me parecían gigantes. Y todo verde, el verde de los prados era muy distinto al color del desierto de Tinduf». Con un castellano perfecto al que apenas se le escapa un ligero acento, cuenta que «la familia a la que fui era estupenda, me ayudaron un montón, y aún sigo conservando un vínculo muy fuerte con ella». Como anécdota resalta que hoy todo el mundo en España la conoce como Naboa, nombre con el que la familia de acogida empezó a llamarla debido a que su nombre original era difícil de pronunciar.

Naboa llegó un momento en que por edad no pudo volver a España a través del proyecto, pero lo acabaría haciendo al cabo de los años. Desde hace quince vive en Euskadi y a día de hoy trabaja, está casada y tiene dos hijos. Con ellos ha vuelto en alguna ocasión a Tinduf porque asegura que «los niños de Tinduf necesitan venir aquí a abrir su mente pero yo también quiero que mis hijos la abran yendo a Tinduf, para que vean que no en todas partes hay Vacaciones en Paz».

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