Tradición y arte en forma de vasija

Las piezas de alfarería tradicional llamaron la atención de avilesinos y visitantes. / P. BREGÓN
Las piezas de alfarería tradicional llamaron la atención de avilesinos y visitantes. / P. BREGÓN

Catorce alfareros exponen en la plaza de Álvarez Acebal sus obras en el marco de la IX Feria de Alfarería Tradicional

SHEYLA GONZÁLEZ AVILÉS.

El moldeado del barro es uno de los oficios más tradicionales de cuantos se mantienen en España. Cada región atesora sus propias características que hacen las piezas únicas, pero sin duda son las manos de sus alfareros las que las convierten en pequeñas obras de arte, que desde ayer se pueden ver en la plaza de Álvarez Acebal de la mano de la IX Feria de Alfarería Tradicional Villa de Avilés.

Catorce alfareros han viajado desde diferentes comarcas españolas para mostrar a los avilesinos y turistas sus creaciones. Esas que aprendieron a moldear desde niños gracias a la tradición familiar. Muchos repiten experiencia tras el éxito de anteriores ediciones como es el caso de Paco Pascual, conocido como Paco el de Moveros.

Sus piezas tradicionales tienen un toque ocre característico de su pueblo zamorano. «Es la cuarta vez que vengo y estoy encantado. En pocos sitios nos tratan como aquí. Ferias como esta no solo te ayudan a mostrar tus creaciones sino que también se les puede dar salida», explica a la vez que lamenta que «de la alfarería tradicional ya no se pueda vivir. Hay que hacer piezas para cocina y jardinería para subsistir aunque en Avilés siempre tengo buena respuesta, la gente ya me conoce y traigo trabajos hechos expresamente para este público».

Tampoco es la primera vez de Alfonso Alcaide, de La Rambla en Córdoba. Él moldea el barro y su mujer, Marisol Dorado, lo decora. El color es lo más llamativo de cada una de sus piezas de alfarería. «Si algo nos distingue de otras zonas es la decoración. Es bonito venir a Avilés porque te dan la oportunidad de explicar tu tradición, tus propias piezas y además ayuda a que la gente las valore», comentó Alcaide.

Sobre la escalinata de Álvarez Acebal se pueden ver durante la jornada de hoy las decenas de piezas de cada uno de los expositores. Muchas de ellas vasijas de cocina, otras tantas decorativas, pero todas con el mismo denominador común, el amor por la alfarería. José Pajares participa por primera vez en la feria avilesina. Viene desde Arroyo de la Luz, en Cáceres, donde las pinceladas conocidas como 'dibujo de las moscas' son una tradición que ha pasado de padres a hijos. «No es fácil mantener este tipo de oficios, pero lo estamos consiguiendo a base de constancia», señaló el alfarero.

Las piezas de Cuerva, Toledo, vuelven a estar presentes un año más y reciben las miradas del público, igual que las creadas en Ribesalles, Castellón, tampoco faltan piezas de Bailén con sus tonos verdosos característicos, las vasijas de Puertollano o las de Mota del Cuervo también llamaron la atención ayer. Los visitantes también se pararon a preguntar e interesarse por las piezas cántabras de Víctor Santillán e hicieron lo propio con las de Pedro Hidalgo, de Úbeda. De Zamora también participan este año Isaac Cívicos, de El Perdigón y Pedro Rodríguez, de Pereruela. Completan la feria Alberto Acosta con sus piezas de Talavera de la Reina y Francisco Saavedra, que llega desde Salvatierra de los Barros, Badajoz.

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