La trampa de un paseo prohibido mar adentro

Acceso prohibido con señal y cadena al espigón de San Juan. /  MARIETA
Acceso prohibido con señal y cadena al espigón de San Juan. / MARIETA

La Policía Portuaria insiste en que el espigón «no es apto para caminar» por el rebase constante de las olas

S. GONZÁLEZ AVILÉS.

El espigón de San Juan es elegido a diario por curiosos y paseantes para divisar desde ahí la playa de San Juan y Salinas, o bien para ver cómo entran y salen los barcos desde la ría de Avilés. Una zona muy transitada pero a la vez peligrosa, que pese a contar con todo tipo de advertencias sigue siendo un atractivo para los vecinos de la comarca. Tanto las autoridades como los cuerpos de seguridad y emergencias alertan a diario de los problemas a los que se pueden enfrentar las personas que caminan por la plataforma de hormigón. El espigón cuenta con un gran paseo central, lo suficientemente ancho para dar cabida a pescadores y gente paseando. La falsa sensación de seguridad que ofrece ha puesto en peligro en más de una ocasión a los vecinos que se han acercado. El último caso, el más grave, el de Élida Fernández, que perdía la vida al ser arrastrada por una ola cuando corría por el dique junto a un compañero el pasado 6 de enero.

Las olas rompen contra los bloques de hormigón con tal fuerza que, a pesar de ser de poca altura, pueden arrasar con todo lo que encuentren a su paso. Es por ello que la Policía Portuaria recuerda, una vez más, que el espigón de San Juan «no es una zona de paseo». Los vigilantes de todo el entorno portuario insisten en el peligro «constante» que puede suponer para las personas.

Los agentes lamentan que «se desoigan las señales de advertencia instaladas a la entrada». Justo al inicio de la gran plataforma de hormigón está colocada una cadena que impide el paso y un gran cartel que advierte del peligro de caída y que avisa que el paso al espigón está prohibido en caso de temporal. Medidas que se añadieron en la última gran reforma del espigón, que ya causó varios sustos en vecinos de la zona o en turistas, que tuvieron que ser rescatados por los efectivos que forman el Grupo de Rescate de Bomberos Asturias. «Esa zona se crea como servicio de la ría no como una de paseo a la que ir a ver el mar porque es peligroso. Se da el caso que el paseo es de hormigón pero podría ser solo de piedras y sería intransitable», comenta uno de los jefes de turno de la Policía Portuaria. El día del trágico suceso el espigón estaba cerrado al paso como de costumbre. «Cuando hay pleamar y encima marejada las olas siempre rebasan la plataforma. Aunque no sean excesivamente altas, la fuerza con la que lo sacuden puede llevarse a cualquiera», insisten los agentes. Como consejo antes de adentrarse a caminar sobre el hormigón, se debe mirar antes si el suelo se encuentra mojado o seco. Aunque aparentemente la meteorología sea favorable, si el piso está mojado significa que las olas llegan hasta ahí y pueden alcanzar a las personas.

Recalcan que el espigón tiene esa plataforma como parte de acceso de los operarios del Puerto a una baliza situada en su punta, «que también se la llevan las olas de vez en cuando y eso que está anclada al suelo».

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