Treinta años de investigaciones submarinas

Las distintas campañas del IEO han permitido documentar la existencia de estrellas, corales, crustáceos y pulgas marinas. /  IEO
Las distintas campañas del IEO han permitido documentar la existencia de estrellas, corales, crustáceos y pulgas marinas. / IEO

Desde la primera prospección pesquera a finales de los años 80 se han descubierto centenares de especies en la sima avilesina

R. A. AVILÉS.

Los científicos llevan décadas estudiando los ecosistemas del cañón de Avilés, una zona «estructuralmente muy compleja» y con una «alta productividad biológica». Con especies aún por descubrir, este verano se decidió desarrollar un plan de gestión pesquera para salvaguardar esta zona, ya integrada en la red de áreas marinas protegidas y en la que en los últimos años se han descubierto arrecifes de coral, esponjas o estrellas gigantes de diez brazos.

Las primeras prospecciones, sin embargo, se desarrollaron pensando en una explotación pesquera. A finales de los años ochenta, un equipo del centro de Experimentación Pesquera de Gijón se subió a bordo del palangrero Jesús Nazareno, un buque de 25 metros de eslora para, durante un mes, estudiar las aguas profundas del cañón. Sorprendió la alta densidad biológica en la zona, en la que se encontraron barbadas, gatas, zapatas, tiñosos, sables y tiburones de tamaño medio entre otras especies.

En las aguas más superficiales hay «una multitud de especies de interés comercial, desde merluzas a bacaladillas, rapes, fallos, cigalas o jureles, que explotan unos 280 barcos asturianos que faenan con diversas modalidades de arrastre, palangre, enmalle o cerco.

En los años noventa se planteaban los taludes del cañón como nuevo caladero de pesca, aunque lo cierto es que en los últimos años la tendencia ha sido la de estudiar estas aguas desde un punto de vista más conservacionista. En este sentido han destacado las campañas del Instituto Español de Oceanografía (IEO). El Vizconde de Eza, el Thalassa, el Ramón Margalef y, el último verano, el Ángeles Alvariño han surcado las aguas del cañón y se han sumergido en sus profundidades para hallar corales negros, erizos, esponjas de cristal, ceriantários y anémonas a una profundidad de entre setecientos y 1.200 metros, el hábitat con mayor biodiversidad identificado hasta ahora en el cañón.

El pasado verano consiguieron filmarse zonas inexploradas de esta sima submarina, con corales de profundidad y bosques de gorgonias. Se encontraron especies desconocidas y de descubrió una nueva pulga marina desconocida hasta entonces. queda pendiente, sin embargo, lograr captar alguno de los míticos calamares gigantes que viven en el cañón, y que nunca se han visto vivos.

Buena parte del material logrado por el IEO podrá verse en el futuro museo del cañón gracias a un acuerdo entre la institución y el Ayuntamiento de Avilés. Los paseos en barco que se propondrán como actividad complementaria permitirá avistar cetáceos como rorcuales, cachalotes o delfines grises y mulares, además de una amplia variedad de aves como alcatraces, pardelas, págalos o charranes, que cuentan aquí con una Zona de Especial Protección.

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