La última ampliación de las dos residencias de mayores crea 33 puestos de trabajo

La residencia Larrañaga de El Quirinal, junto con la de la de Los Telares, es la que más usuarios suma en lista de espera . / MARIETA
La residencia Larrañaga de El Quirinal, junto con la de la de Los Telares, es la que más usuarios suma en lista de espera . / MARIETA

El ERA ha contratado a diecisiete personas en El Villar y dieciséis en El Nodo, la mayor parte de ellos auxiliares de enfermería

R. A. AVILÉS.

El escollo para la puesta en marcha de las habitaciones que permanecían vacías en las residencias geriátricas de El Nodo y El Villar, en Avilés y Castrillón respectivamente, no era otro que el económico. Incrementar el número de usuarios en estos centros supuso la creación, a mediados del pasado diciembre, de un total de 33 puestos de trabajo.

Buena parte de ellos fueron para el Palacio de El Villar de Piedras Blancas, donde se ha contratado a diecisiete trabajadores, quince de ellos auxiliares además de dos enfermeras. En la residencia de El Nodo se sumaron trece personas en plantilla, de las que once fueron auxiliares y dos enfermeras. Además, en el centro de día también se abrieron trece nuevos puestos de atención diurna, alcanzando así un total de 28 plazas, que han supuesto la contratación de dos auxiliares y un psicólogo a tiempo parcial.

De esta forma, El Nodo ha logrado completarse algo más de cuatro años después de su inauguración. El geriátrico abrió sus puertas a finales del año 2013 con la mudanza de los mayores procedentes de la antigua residencia Jovellanos, por aquel entonces 57, a los que se sumaron un puñado de personas que se encontraban en lista de espera.

A finales de 2016 se pudieron abrir otra veintena de habitaciones con dos plazas cada una, y no fue hasta un año más tarde cuando se dispuso de los recursos necesarios para hacerla funcionar al cien por cien. La construcción del edificio supuso una inversión de 6,1 millones de euros para disponer de 148 plazas geriátricas repartidas en 72 habitaciones dobles y cuatro individuales.

Apertura a plazos

La situación de este geriátrico siempre corrió una suerte paralela a la de El Villar, que se inauguró en la primavera de 2015 también de forma parcial. Se habilitaron entonces cuatro decenas de plazas de un total de 120, para sumar a finales de 2016 otras cuarenta e idéntica cantidad un año más tarde. Con este último empujón, el Principado ha conseguido darle uso a unas infraestructuras que se vieron lastradas por la crisis económica, que impidió que buena parte de sus habitaciones se quedaran vacías durante los primeros años de apertura.

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