El teatro y las exposiciones hacen crecer los usuarios del Centro Niemeyer en un 25%

El teatro y las exposiciones hacen crecer los usuarios del Centro Niemeyer en un 25%
Dos visitantes contemplan las obras de Francis Bacon que se exponen en la cúpula del Centro Niemeyer. / MARIETA

El complejo cultural registró el pasado año 124.880 usuarios y sus directivos destacan «la calidad» de la programación

Fernando Del Busto
FERNANDO DEL BUSTOAvilés

El presidente, Vicente Domínguez, y el director, Carlos Cuadros, de la Fundación del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer enterraron ayer de palabra una de las banderas que se izaron desde que se conoció el proyecto de complejo cultural firmado por el arquitecto brasileño: ser un motor para la atracción del turismo. Hoy en día, no figura entre las prioridades de los gestores, aunque ayer presentaron un balance de actividad que aporta la cifra de 124.880 usuarios durante el pasado año, lo que representa un 25% más que en 2016, cuando el número fue de 99.480. El incremento se debe sobre todo al éxito de dos piezas de la Compañía Nacional de Danza, la actuación de la compañía inglesa de teatro Cheek by Jowl o la exposición de Francis Bacon o la de las colecciones ICO que se exhibió en verano. Las exposiciones son además una fuente de visitantes de fuera de Asturias, y hasta la mitad de ellos vienen de otras regiones, sumados a un 14% de extranjeros y 36% de asturianos.

La cifra se limita a las personas que acuden de manera acreditada (venta de entrada o consulta registrada, en el caso de la atención turística) a las actividades del complejo cultural. Se excluyen del balance los usuarios de la hostelería, la actividad libre en la plaza o conciertos donde no existan mecanismos para contabilizar la asistencia.

Pero, para los actuales responsables políticos y técnicos del Centro Cultural Oscar Niemeyer lo sustancial no es la repercusión en la actividad turística, la posibilidad para la dinamización económica de la comarca. «Siempre digo que la naturaleza de un centro de este tipo es atender las necesidades del alma, en un sentido aristotélico, igual que un centro de salud responde a las necesidades del cuerpo», explicó el presidente de la Fundación del Centro Cultural Oscar Niemeyer, Vicente Domínguez, que citó el ejemplo de fijar el precio de un euro por las conferencias como una muestra de esa dimensión educativa. «No es una decisión para hacer caja, sino que busca enseñar al público el valor que existe detrás de una conferencia. Un conferenciante igual ha necesitado diez años de trabajo para llegar a ese punto y es una manera de explicarlo. Estamos en un centro cultural, si se buscasen otros objetivos nos llamaríamos centro cultural y económico o centro cultural, económico y turístico, pero no lo somos. Lo peor para el mundo de la cultura es reivindicar su rendimiento económico de su actividad, cuando su función es atender al alma de los ciudadanos», apuntó Domínguez.

El 64% de los visitantes de las exposiciones del centro proviene de fuera de Asturias

Cuadros, por su parte, aseguró que «lo más importante no es el crecimiento numérico sino cualitativo. Como centro somos una herramienta para la educación de la ciudadanía. Es nuestra máxima absoluta. No tenemos competencias vinculadas con el turismo, ni lo gestionamos». El director reconoció que «la potencia arquitectónica del centro es un potencial turístico, pero no gestionamos esas posibilidades. Para nosotros, lo más importante es la atención a la ciudadanía: primero la más próxima, Avilés; después Asturias y luego España. Si viene turismo, es una resultante basada en la solidez de la programación. Para mí, la satisfacción es programar una de las compañías más importante de Bulgaria para hacer un Strindberg en búlgaro porque Avilés y Asturias lo merecen y llenar. Si nosotros no programamos poetas, ¿quién los trae?»

Próxima parada: Avelino Sala

Dentro del balance del pasado año, Cuadros y Domínguez destacaron el diferente comportamiento del público en función de las exposiciones. Así, la muestra dedicada a Julio Verne resultó muy atractiva para el público escolar, tanto de Primaria como Secundaria, mientras que la actual muestra dedicada a Francis Bacon está atrayendo a otro tipo de espectadores.

«Las características de las exposiciones pueden provocar una gran variación en las cifras de público», comentó Domínguez, «sucede en todos los centros. La asistencia al Reina Sofía en un año con una exposición como la dedicada a Picasso no es igual a otro ejercicio en el que tienen muestras de igual calidad».

Carlos Cuadros avanzó que, tras Francis Bacon, la cúpula albergará 'El símbolo global', una exposición de Avelino Sala (Gijón, 1972). Es un proyecto muy querido en el complejo cultural y en el que llevan trabajando desde hace dos años y medio, desveló el director. «Estamos muy satisfechos e ilusionados. Habrá elementos artísticos compuestos especialmente para aquí», apuntó.

El patronato de la Fundación Niemeyer también contó ayer con la presencia de Begoña Torres González, como representante del Ministerio de Cultura que, de esta manera, se incorpora formalmente al patronato. Su presidente destacó el prestigio de Begoña Torres, doctora en Historia del Arte, que fuera directora del Museo Nacional del Romanticismo y que, actualmente, pertenece a los patronos de diferentes museos.

En el plano económico, Domínguez facilitó la información de la situación económica de la Fundación, que cumple el plan concursal y ha iniciado el plazo de cinco años para reintegrar las subvenciones al Principado de Asturias. Vicente Domínguez agradeció el papel de los patronos privados (Grupo Daniel Alonso y Asturiana de Zinc), destacando que en la actualidad la financiación privada se concentra en apoyos concretos.

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