Vecinos de Bustiello piden aceras y una parada de autobús para llegar al centro

Los vecinos marcharon ayer a pie desde Bustiello hasta El Pozón. / MARIETA
Los vecinos marcharon ayer a pie desde Bustiello hasta El Pozón. / MARIETA

Una marcha a pie desde el barrio hasta El Pozón denuncia el «aislamiento» que llevan años padeciendo

J. F. G. AVILÉS.

Los vecinos de Bustiello llevan años clamando por salir de su aislamiento. Enclavado en un alto próximo a la entrada de la autopista, salir de este barrio no resulta tarea sencilla. Las carreteras que conectan con Santa Apolonia por un lado y con la avenida de Gijón por el otro son estrechas, sinuosas y empinadas. Tampoco hay línea de autobús, así que la única alternativa para trasladarse al centro urbano es utilizar el coche o echar andar, alternativa poco recomendable. Los escasos tramos de acera se acaban de sopetón, no hay donde cobijarse en caso de lluvia y si sube o baja un coche, hay que arrimarse bien a la orilla. Y si son dos, directamente salirse de ella.

«Aquí vive mucha gente mayor, y no hay ni una tienda. La última, una panadería, cerró hace años, así que para cualquier cosa hay que bajar a Avilés», explica Agustín Suárez, uno de los impulsores de la campaña que han emprendido los vecinos para conseguir que el Ayuntamiento tome las medidas necesarias para poner fin a la situación. «Somos el único barrio de Avilés que no tiene servicio de autobús. Ni una parada, la más cercana está en Santa Apolonia. Tampoco pedimos que se meta en el barrio, pero sí que al menos una de las líneas que pasan por Llaranes suba hasta la entrada».

Los vecinos trasladaron sus reclamaciones al Ayuntamiento mediante un escrito respaldado por 150 firmas registrado el pasado mes de agosto. «Ni siquiera se molestaron en contestarnos», asegura Suárez. Cansados de esperar y de tanta indiferencia, ayer realizaron una marcha a pie desde el centro cultural de Bustiello hasta El Pozón. Acudieron unas veinte personas, no muchas, pero el día tampoco invitaba y, como explica Suárez, «muchos de los vecinos tampoco están en condiciones de darse ese paseo. Aquí vive mucha gene mayor», recalca.

El problema no es tanto la distancia como el trazado. «Los pocos tramos de acera que hay en la carretera que va al Pozón terminan en un bardial, y es muy estrecha. No hay espacio para que se crucen dos coches, menos aún si también hay peatones. Es peligroso. Ya ha habido alguna caída», afirma. Por el otro lado, la que lleva a la avenida de Gijón es muy empinada «y no hay un metro de acera».

Hay una tercera carretera, la que conduce al poblado de Llaranes. «Está mejor, pero te lleva en la dirección contraria. Nosotros queremos estar comunicados con el centro de Avilés, como todos lo barrios», reclaman los vecinos. Lejos de mejorar, las obras que se realizan en el entorno han empeorado la situación. «Ahora muchos vecinos de Llaranes utilizan esta carretera, y algunos pasan muy rápido. Llevamos muchos años así, y estamos cansados. Necesitamos una solución, y no vamos a parar hasta conseguirlo».

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