La vieja fábrica de hielo sigue en pie un año después del incendio

Ruinoso aspecto que presenta la antigua fábrica de hielo, en el muelle pesquero, un año después del incendio /  MARIETA
Ruinoso aspecto que presenta la antigua fábrica de hielo, en el muelle pesquero, un año después del incendio / MARIETA

Amenaza con derrumbarse y la Autoridad Portuaria aún no ha resuelto el concurso para demolerla

J. F. GALÁN AVILÉS.

Un año después, los calcinados restos de la antigua fábrica de hielo del muelle pesquero siguen en pie, delimitados por una valla perimetral con carteles que advierten del evidente peligro de derrumbe La Autoridad Portuaria mantiene abierto desde el pasado mes de mayo un concurso para demolerla y habilitar en su lugar un punto limpio. El precio base de licitación asciende a 150.000 euros, y a día de hoy sigue sin resolverse.

En todo caso su destino estaba escrito. Sita junto a la antigua lonja, había cesado actividad a mediados de abril de ese mismo año y estaba siendo desmantelada para su posterior derribo.

El incendio se desató por causas que no han sido aclaradas y disparó todas las alarmas. La proximidad de otra fábrica de hielo, la posibilidad, luego descartada, de que quedasen restos de amoníaco en su interior, la presencia en el entorno de numerosos vehículos comerciales y de barcos pesqueros amarrados a escasos cinco metros del inmueble -dos e ellos tuvieron que soltar amarras- y la densa y negra humareda provocaron momentos de tensión que no se disiparon hasta que el amplio despliegue de bomberos consiguió tras varias horas de trabajo dominar la situación con la inestimable ayuda del remolcador 'Paul Casals'.

Durante aproximadamente noventa minutos, sus dos cañones proyectaron de forma ininterrumpida del orden de 900.000 litros de agua captada directamente de la ría, el equivalente a unos 122 camiones cisternas de 7.400.

Pieza clave

La antigua fábrica de hielo fue pieza clave del profundo proceso de modernización que acorde con las necesidades experimentó a principios de la década de los ochenta el sector pesquero en Avilés. La hasta entonces Rula Nueva (1943-1980), a la altura del paso a nivel de Larrañaga, se había quedado pequeña y en 1976 se caló a un kilómetro de la rampa de piedra del viejo muelle el primer bloque de hormigón de un nuevo complejo pesquero, en el que se ubica.

La fábrica se puso en marcha en mayo de 1980 y arrinconó definitivamente al hielo en barra, de producción lenta y engorroso manejo. Gestionada por la cofradía de pescadores Virgen de Las Mareas, era capaz de producir ciento sesenta toneladas diarias de hielo en escama y de suministrarlo directamente, mediante mangueras, a barcos, furgonetas y camiones.

En 1998 se inauguraba la segunda fábrica de hielo, junto a la antigua y plenamente operativa a día de hoy, y seis años después comenzaban las obras de construcción de la actual y moderna lonja, situada a continuación. Inició su actividad en 2009, y el edificio principal integra en su parte sur una nueva fábrica de hielo, estrenada en junio de 2015 y gestionada por Nueva Rula de Avilés, la sociedad mixta que también explota la subasta de pescado.

Con un coste de 1,4 millones de euros, da servicio todos los días del año durante veinticuatro horas al día y junto a la segunda satisface por completo la demanda de la flota. Y es que pese a los avances en materia de frío industrial, el hielo continúa jugando un papel esencial en la conservación del pescado fresco.

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