El Comercio
El Caso Renedo

La investigación destaca el «gran descontrol» del Principado en las obras de los centros

  • Se comprobó que en algunas entregas o bien no se encontraban los materiales por no haberse recibido o no se correspondían con lo que supuestamente se facturaba

El inspector de la Brigada de Delitos Económicos de la Comisaría de Gijón, uno de los encargados de investigar el 'caso Renedo', ha explicado este jueves en su declaración ante el tribunal el "gran descontrol" detectado en los centros educativos que se visitaron para comprobar las obras o los materiales facturados. Ha indicado que no fue él quien se desplazó personalmente a los centros para hacer los registros, sino que lo hicieron otros agentes que visitaron y entrevistaron a los responsables. Esos agentes pusieron de manifiesto ese gran descontrol en las obras y el material que supuestamente se entregaba en los mismos.

Así ha indicado que una vez entrevistados con los responsables de los centros se comprobó que en algunos las entregas eran las correctas pero en otros o bien no se encontraban los materiales por no haberse recibido o no se correspondían con lo que supuestamente se facturaba. En algunos casos los responsables no reconocían sus supuestas firmas o los sellos con los que contaban las actas de recibí.

Este testigo también ha dado cuenta de las cuestiones investigadas respecto a las empresas y demás bienes de la acusada María Jesús Otero, ex directora general de planificación de la Consejería de Educación, así ha explicado como una vez que la investigación estaba ya en marcha, en julio de 2010, se formalizó la escritura de venta de una vivienda de Otero a Almacenes Pumarín, cuyos pagos se habían llevado a cabo cinco años antes, a partir de 2005.

De ese modo Otero, una vez descubiertas las irregularidades quiso hacer creer que los pagos recibidos en su cuenta por parte de APSA correspondían a la venta de dicha vivienda en Llanes, tal y como se desprende además de las conversaciones entre los acusados. Ha explicado parte del entramado empresarial de Otero, que tenía al frente de dichas empresas a personal de su confianza -amigas y familiares-- pero que realmente controlaba la propia María Jesús Otero.

Este policía fue también el encargado de entrar y registrar el despacho de Marta Renedo. A preguntas de la Fiscal ha indicado que no podía asegurar que el despacho estuviese cerrado, pero si ha indicado que el registro se hizo con todas las legalidades. "Yo levanté acta en presencia del Director General", ha dicho y ha añadido que el ordenador no estaba en el despacho, sino que bajaron a la planta baja del edificio y les hicieron entrega del mismo en cuyo disco duro no se encontró nada relevante para la investigación.