El Comercio

«Lo del Mediterráneo es una matanza»

El padre Ángel, en el restaurante Los Nogales, en Santurio, Gijón.
El padre Ángel, en el restaurante Los Nogales, en Santurio, Gijón. / LUIS MANSO
  • «Los estados están haciendo dejación de sus funciones con la llegada de inmigrantes y lo pagarán. Hay que ir al rescate, no hacerlo se puede calificar de crímenes de estado»

  • Padre Ángel Presidente de Mensajeros de la Paz

Ángel García (Mieres, 1937) hace mucho tiempo perdió su apellido y lo sustituyó por el padre que precede al nombre. No tiene un minuto libre el sacerdote asturiano fundador y presidente de Mensajeros de la Paz. La semana pasada fue protagonista en la despedida de la actriz Lina Morgan; ayer estuvo en Gijón para oficiar un bautizo y hoy se marcha rumbo a Jordania e Irak.

¿Recuperado ya del adiós de Lina Morgan?

Seguimos con tristeza. Fue una campeona. Nunca tiró la toalla, quería seguir viviendo.

Pero se apartó del mundo, no quiso que se supiera de ella.

Entre las obras de misicordia está la de visitar a los enfermos pero también está la de dejarles en paz. Ella no quería visitas, la razón era porque no quería hacer sufrir a los que la querían y que la vieran en el estado que estaba. Así era Lina de generosa.

¿Qué sensación le hubiera producido a ella el homenaje popular tras su muerte?

No quería ningún homenaje, lo había prohibido, pero la gente quería mostrarle el cariño y por eso se hizo. Pero le hubiera gustado. Ver que te quieren siempre da gusto. Yo con ella he recorrido España entera con motivo del Día de los Abuelos y todo el mundo la quería besar. Yo le decía: 'Pareces una santa que sacan en procesión'.

Se habla de la herencia y todos los caminos conducen a Mensajeros de la Paz.

Ojalá sea verdad. Yo soy heredero universal de su cariño, pero no hay nada más. Si hubiera algo lo diríamos, no es ningún pecado ni heredar ni no heredar.

¿Pero le sorprendería?

Para bien, pero no porque lo esperase. Si fuese así sería una sorpresa, y si no fuera no sería una sorpresa amarga. En Mensajeros de la Paz necesitamos apoyos porque atendemos a más de 45.000 niños, pero lo que nos importa más que el dinero es ser capaces de hacer el bien.

Pero hacer el bien tiene un precio. ¿Les ha afectado la crisis?

No porque hayamos perdido fondos. Nos afectó en el sentido de que no había comedores, no había bancos solidarios y había que hacerlos. Pero al tiempo que aumentaron los pobres que venían a pedirnos, se incrementaron las aportaciones solidarias. La gente es solidaria cuando hace falta.

Rajoy dice que se salimos de la crisis. ¿Usted qué dice?

Está saliendo de la crisis una parte de la población, pero los que están en el fondo, los que no tienen ni casa ni trabajo ni con que pagar los libros de sus hijos, no.

O sea, que no es real.

Es verdad que hemos estado mucho peor, pero eso no significa que hayamos salido. Hay que luchar mucho todavía. Usted sabe lo que es que te llegue la gente y te diga 'si no pago la luz entre hoy y mañana me la cortan'. Son realidades de esta España nuestra.

Rajoy dice también que hay que buscar una solución de todas las comunidades para la asistencia sanitaria a los inmigrantes sin papeles.

Me hizo mucha gracia eso. Llevamos años diciendo que es una vergüenza que los inmigrantes les cobren y lo negaban y ahora dice que va a hacer eso. Diga usted que no hay sanidad para todos y que tenemos la obligación moral de darla. Todos los que han entrado en este país, sea como sea, tienen derecho a respirar. Es de sentido común. Uno piensa: 'igual es que están las elecciones cerca'. Pues bueno, benditas elecciones.

El Mediterráneo se está convirtiendo en una gran fosa común.

Yo he estado en Lampedusa tocando los cuerpos mojados. Es el gran drama del siglo XXI y lo tenemos que solucionar. ¿Cómo podemos dormir viendo que cientos de personas mueren todos los días? No puede ser verdad que los gobernantes miren para otro lado y se echen la culpa unos a otros. Es una vergüenza.

¿Cuál es la solución?

Primero avergonzarnos y después sentido común. Hoy con los medios que hay no se puede permitir que la gente se muera en el mar. Hay satélites, helicópteros, drones... Hay que ir al rescate. No hacerlo se puede calificar de crímenes de estado. Lo del Mediterráneo es una matanza.

¿Nos estamos acostumbrando a este drama?

Empieza a no ser noticia. Hay minutos de silencio por unas niñas que han asesinado, pero cuando hay 400 y pico muertos, no, ni en los parlamentos ni en las asambleas.

¿Y qué se puede hacer?

A parte de quejarse hay que luchar y exigir. Yo me fui a la Unión Europea y me enfadé con el director general de Emigraciones. Me dijo que se lo dijera a los que se van a presentar a las elecciones europeas. Se lo he dicho a todos y ninguno me ha contestado. Vemos manifiestaciones de mareas blancas, de sindicatos, pero ¿cuándo hemos visto una manifestación por esto?

¿Los estados están haciendo dejación de sus funciones?

Sí, están haciendo dejación de sus funciones y un día lo pagarán. Saben que existe y lo pueden arreglar, que no digan tonterías. Se reúnen para hacer las normas de cómo ha de ser un yogur y llegan a un acuerdo, ¿no pueden acordar algo para esto?

Se va a Jordania e Irak.

En Jordania tenemos a todos los refugiados iraquíes y sirios. A Irak voy a ver al primer ministro, al embajador español, al nuncio y donde están los soldados españoles a celebrar una misa y dar una charla. También a ver un centro de discapacitados que seguimos teniendo allí. Hemos estado desde el principio y hemos traído a más de 400 personas a curar a España.

Siria vive la situación más dramática de la zona.

Siria e Irak también, sigue habiendo muertos y más muertos.

Y una persecución creciente hacia los cristianos.

Sí. Aunque el patriarca de los caldeos, que es católico, dice que no es verdad que persigan solo a los cristianos, persiguen a todos.

¿Qué haría usted con los líderes del Estado Islámico?

Hablarles. Mirarles a la cara. Las personas no somos malas ni demonios. Hay personas que están enfermas y algunas de esas hay que encerrarlas. Los que matan por matar, como el chico este de Cuenca, es que están enfermos, hay que apartarlos de la sociedad y curarlos.

Pero el Estado Islámico no es una invidualidad. Hay quienes apuntan que la única solución es militar.

Nunca estaré a favor de una intervención militar. Yo ya de pequeñín en Mieres sufrí las persecuciones de aquella época, y cuando veía a la Guardia Civil me escondía. Creo que sigo teniendo miedo a los militares.

¿Ve posible otra vía?

Sin duda. Si tiene que hacerse con armas que no se haga. La venganza por la venganza no puede ser; no se puede aniquilar a la gente.

La Iglesia cambia con el Papa Francisco. ¿Hacia dónde va?

Hacia donde debería haber estado siempre. Jesucristo vino a lo que vino, a estar con los desfavorecidos, a defender la libertad, y las instituciones nos hemos desviado un poco. Tenemos que defender a este Papa, no es posible que sea verdad lo que oyes que dicen algunos cardenales que no aceptan, por ejemplo, el asunto de los divorciados.

¿El enemigo dentro?

Todos tienen el enemigo dentro. También los del PP y el PSOE.

A usted se le echaron encima por el acto que realizó en recuerdo de Pedro Zerolo.

Yo lo que hice fue una oración. Se sacó de quicio, intentaron manipular y decir que era un homenaje a un político. Yo también he ido al sepelio de Carrillo y de un montón de gente más y nadie dijo nada. Me andan buscando las cosquillas.

¿Verán sus ojos una Iglesia con mujeres ejerciendo el sacerdocio y curas casados?

Tengo muchos años, pero espero que sí. El otro día el Papa Francisco estuvo en un encuentro en el que había monaguillas y dijo 'ya empezamos'.

¿Va la cosa por buen camino?

Sí. Estamos más cerca que más lejos.

Ha venido a Asturias para un bautizo.

Siempre que me llaman allí estoy. He bautizado, casado y bendecido a cientos y miles de personas. Me hice cura para bendecir, no para maldecir y cuando me llaman, voy.

Sabe que ya hay quien dice que va a casar a Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa.

Con Isabel Preysler me une cierta amistad. Cuando murió su marido me llamó para celebrar el funeral, y eso que Miguel Boyer no era creyente y tuve que medir las palabras.

¿Pero usted que la conoce ve boda a la vista?

Yo me alegro de que la gente se quiera. Me siento feliz de que ella esté feliz.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate