El Comercio

Maximino Fernández: «Las pasaderas fueron los primeros puentes hechos por el hombre»

El historiador ovetense Maximino Fernández.
El historiador ovetense Maximino Fernández. / ALEX PIÑA
  • El historiador ovetense publica un libro en el que habla de las piedras que sirven para atravesar los ríos en todo el mundo

«Oiga, cuidado, que tiene ante usted la primera ingeniería, los primeros puentes hechos por el hombre». Es la llamada de atención que hace el historiador e investigador Maximino Fernández Sendín (Oviedo, 1950) con su nueva publicación, 'Poldras, pasos, pasaderas... Reminiscencias del Neolítico'. Cinco años de trabajo de campo han dado forma a un libro de más de 200 páginas y 146 fotografías sobre esas piedras dispuestas en los ríos con el fin de facilitar su cruce.

Maximino Fernández ha sacado de su trabajo documental dos grandes y curiosas revelaciones: que estas estructuras son de origen prehistórico y que se dan en todos los continentes.

«Para constatar su origen prerromano no hace falta más que viajar a Chaves, en Portugal, y comprobar que el paso está al lado del puente de Trajano, lo que sugiere que la construcción romana fue posterior y sustitutiva», apunta el historiador. Pero Fernández va más allá y asegura que fueron los romanos los que copiaron la técnica que posteriormente emplearon «en territorios como Pompeya».

La ciudad portuguesa de Chaves fue, además, fuente importante de documentación por la cantidad de pasos que han resistido el discurrir de los años. Tan reveladora que, de hecho, ha servido de portada para el ejemplar que ya está a la venta en algunas librerías por 10 euros y disponible en edición digital por 2,99 euros.

La curiosidad del autor marcó el origen de 'Poldras, pasos, pasaderas... Reminiscencias del Neolítico'. «Me preguntaba por qué nadie se fijaba en estas reliquias del pasado, porque eso es lo que son: reliquias. Comprobé que no aparecían ni en las guías de turismo y que había quien pensaba que no eran más que piedras y me decidí a investigar sobre ellas para concienciar de su importancia».

Si bien el paso del tiempo ha hecho mella en las construcciones. «Algunas fueron quitadas para que pasaran barcas, otras sujetadas con hormigón de mala manera... Las que yo he elegido están en buen estado y sé que aún me quedan muchas por localizar», apunta el autor, cuya investigación incluye también pasaderas en tierras asturiana. Llanes aparece en su estudio y sabe que Salas es también un buen yacimiento.

Y, cuando menciona los resultados obtenidos en el concejo llanisco, habla de pedreras y ablagones (de 'ablagar', en asturiano 'dar pasos largos'), pues otro dato curioso es que en cada territorio se les denomina de diferente forma. Esta es la octava publicación de un enamorado confeso de la historia. «Mi intención es marcar un antes y un después en su atención y su cuidado», asegura, y promete seguir investigando.