El Comercio

El poder, la guerra, el amor y el drama

Uno de los momentos corales de la ópera que hoy se estrena en el Teatro Campoamor, abriendo la temporada.
Uno de los momentos corales de la ópera que hoy se estrena en el Teatro Campoamor, abriendo la temporada. / O. O.
  • El estreno en España de 'Mazepa', de Tchaikovsky, inaugura hoy la LXIX Temporada de Ópera de Oviedo

Mazepa es uno de esos personajes que el siglo XIX idealizó y elevó a la categoría de héroe romántico. El Mazepa histórico (1639-1709), para los rusos un traidor, para los ucranianos un libertador, fue un noble ucraniano, atamán o jefe de los cosacos. Inicialmente estuvo al servicio del zar de Rusia Pedro el Grande, pero posteriormente se alía con el rey de Suecia Carlos XII con la idea de lograr la independencia de Ucrania. La batalla de Potlava (1709), con la victoria de las tropas zaristas frente a los suecos, supuso el exilio y la ruina del comandante de los cosacos, y la anexión de Ucrania a Rusia. En la biografía de Iván Mazepa hay un episodio juvenil, de gran repercusión literaria y artística. Siendo paje en la corte polaca, Mazepa sedujo a una aristócrata casada, por lo que recayó sobre él una condena salvaje. Se le ató desnudo a un caballo, al que se azuza para que emprenda una loca cabalgada en la que atravesó bosques y desiertos. El cuadrúpedo cae muerto en las llanuras de Ucrania, en donde a su malherido jinete le espera un trono.

La vida de Mazepa fue recreada por Lord Byron, quien da de él una visión romántica. Particularmente el episodio de la cabalgada antes aludido, inspiró a varios pintores -Boulanger, Gericaut, Delacroix- y literatos como Victor Hugo, al que dedica una de sus orientales, utilizada a su vez por Franz Liszt en su 'Estudio transcendental N.º 4' y en el poema sinfónico 'Mazepa'. En España, hay ecos de Mazepa en el 'Alhamar', de Zorrilla -«Lanzóse el fiero bruto con ímpetu salvaje/ ganando a saltos locos la tierra desigual...» y este tema fue tratado en el poema para voz y orquesta 'Mazepa', de Felipe Pedrell. Sin embargo, la ópera de Tchaikovsky, salvo en Rusia y los países de la antigua órbita soviética, se interpreta muy poco. En la última estadística de Operabase, ocupa, entre las óperas representadas en el mundo, el número 153. Y de hecho, en España, hasta ahora nunca se representó.

Tragedia lírica, marco histórico

'Mazepa' abre hoy, a las 19 horas, la 69 Temporada de Ópera de Oviedo. Bajo la dirección de Rossen Milanov al frente de la Orquesta del Principado de Asturias y la dirección escénica de Tatjana Gürbaca. Estará interpretada por Vladislav Sulimsky (Mazepa), Dinara Alieva (María), Vitalij Kowaljow (Kochubei), Viktor Antipenko (Andrei), Elena Bocharova (Liubov), Mikhail Timoshenko (Orlik), Vicent Romero (Iskra) y Francisco Vas (cosaco borracho). Las otras funciones tendrán lugar los días 13, 15 y 17 de septiembre, a las 20 horas.

Al igual que en Eugenio Oneguin, la ópera más famosa de Tchaikovsky, el compositor se inspira en una obra de Alexander Pushkin. El poema narrativo 'Potlava', en torno a la batalla entre Carlos XII de Suecia y Pedro el Grande. Tchaikovsky compagina el marco histórico, la lucha por el poder y una historia más que de amor, de un sentimental patetismo. La ópera se estructura en tres actos y seis cuadros, y en ella se muestran la lucha por el poder -rivalidad entre Mazepa y Kochubei, con la prisión y ejecución del segundo-, las historias entrecruzadas de amor -el viejo Mazepa y la joven María, hija de Kochubei; el joven Andrei y María-, de derrota tras el poder y de locura. Tchaivosky es, fundamentalmente, un compositor de genio sinfónico. Y esa cualidad sinfónica está presente y hasta explica la ópera. Ya en los tres temas musicales de la obertura inicial se presenta la voluntad de poder en el tema de Mazepa; la vida apacible en casa de los Kochubei en el segundo, y el contexto nacional por medio del tercer motivo, un canto ucraniano.

Otra sección sinfónica vital es el famoso 'Intermezzo', música descriptiva de la batalla de Potlava, con invocaciones a la gloria de los zares.

Musicalmente, 'Mazepa' es una ópera de contrastes y oposiciones. De grandes escenas de conjunto, a caballo entre el mundo de la Gran Ópera francesa con la composición nacional rusa marcada por la preeminencia folklórica encomendada muchas veces a los coros, frente a escenas intimistas sobre densos monólogos o dúos que perfilan lo que podría ser el 'pathos', la pasión trágica de cada personaje. En las voces, aunque algunos personajes tienen arias encomendadas, predomina un sentido de la declamación patética, del 'arioso' expresivo que tiene su momento culminante en la canción de cuna final.