El Comercio

Gracia Noriega, «casi una página de Oviedo», recibe un multitudinario adiós

José Luis Martínez da el pésame a la viuda del escritor, Covadonga Díaz Friera.
José Luis Martínez da el pésame a la viuda del escritor, Covadonga Díaz Friera. / PABLO LORENZANA
  • A las honras fúnebres asistieron numerosas personalidades de la vida social y cultural asturiana, que destacaron su singularidad y talento

La iglesia de Santo Domingo de Guzmán, de Oviedo, en cuyo centro escolar había estudiado de niño el bachillerato José Ignacio Gracia Noriega, testificó ayer su último adiós. Entre sus muros se ofició el funeral del afamado escritor y articulista fecundo, que ha legado una importante obra a la posteridad, pero también mucho afecto. Ayer se palpaba en la iglesia. El autor de 'Las Crónicas de la Cofradía de la Mesa de Asturias', de 'Vísperas del nuevo tiempo' y de la novela que le hizo acreedor del Premio Tigre Juan en 1986, 'El viaje del obispo de Abisinia a los santuarios de la Cristiandad', concilió entre los bancos muchas emociones.

El exalcalde Antonio Masip, que fue compañero suyo en el Santo Domingo, le recordaba muy afectado: «A los quince años, ya nos enseñó a leer a Faulkner y a Joyce. Era un tipo sabio, al que, de haber nacido en Galicia, se le habría dado la importancia que allí se le concedió a Cunqueiro. Un fenómeno fuera de toda duda».

El pintor Manolo García Linares, que también lo trató frecuentemente y con quien tuvo «amores y desamores», lo calificaba de «fuera de serie», destacando su militancia «como socialista mucho antes de la Transición», al tiempo que «su libertad para dejar el socialismo después».

En suma, «tenía la elegancia de decir lo que sentía y era un intelectual de primera magnitud». El arquitecto Ramón Fernández-Rañada le juzgaba al modo de «un hombre singular, culto a la vieja usanza, muy curioso, que, además, cada vez escribía mejor». Fernando Lorenzo, quien lo atendió como cliente en El Paraguas y fue su amigo, lo describía en términos de «gran prosista y personalidad relevante».

Entre los que acudieron a la despedida religiosa, amigos como el filósofo Gustavo Bueno Sánchez, el exrector Juan Vázquez y la catedrática Josefina Martínez o el ex presidente del Ateneo Jovellanos, José Luis Martínez. También el dramaturgo Javier Villanueva, para quien Gracia Noriega «era casi una página de la ciudad de Oviedo».