El Comercio

Los museos y centros de arte del Principado deciden trabajar juntos para optimizar recursos

De izquierda a derecha, Alfonso Palacio, director del Museo de Bellas Artes; Carlos Cuadros, del Centro Niemeyer; María José Baragaño, de la sala Borrón; Vicente Domínguez, viceconsejero de Cultura; Lydia Santamarina, del Barjola, y Karin Ohlenschläger, de Laboral Centro de Arte, tras la reunión de la Comisión de Equipamientos Artísticos.
De izquierda a derecha, Alfonso Palacio, director del Museo de Bellas Artes; Carlos Cuadros, del Centro Niemeyer; María José Baragaño, de la sala Borrón; Vicente Domínguez, viceconsejero de Cultura; Lydia Santamarina, del Barjola, y Karin Ohlenschläger, de Laboral Centro de Arte, tras la reunión de la Comisión de Equipamientos Artísticos. / ALEX PIÑA
  • Bellas Artes, Laboral, Barjola, Niemeyer y la Borrón prevén crear un archivo conjunto de artistas asturianos como primera acción

Por primera vez en la historia de Asturias, los equipamientos dedicados a la cultura y el arte, museos y centros específicos, como el Laboral o el Niemeyer, se sientan a trabajar en común. Pero no por un hecho puntual, sino para siempre. La voluntad, «dejar de vivir de espaldas unos de otros y establecer un diálogo continuo, de manera que se sigan desarrollando las singularidades, pero manteniendo una conexión que permita compartir recursos». La misión, «fortalecer el tejido artístico asturiano». La primera sentencia es del director del Museo de Bellas Artes, Alfonso Palacio. La segunda, del viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez. Los dos integran la comisión, creada hace medio año, precisamente bajo la dirección del viceconsejero, para coordinar la cruzada colectiva, en la que también están el Museo Barjola, con su directora, Lydia Santamarina; el Centro Óscar Niemeyer, a través de su responsable, Carlos Cuadros; Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, representado por Karin Ohlenschläger, y la sala Borrón, con María José Baragaño.

Del primer encuentro que tuvo lugar en junio, en Gijón, salió la recuperación de la Beca Barjola para proyectos expositivos destinados a la capilla de la Trinidad, que había enterrado la crisis. Del encuentro de ayer -que ya hace el quinto- partió un nuevo objetivo: «Crear un archivo global de artistas asturianos». Y global quiere decir que sumará las bases de datos de todos los equipamientos y se ampliará hasta no dejar una sola identidad al margen.

Además el nuevo archivo no se centrará en determinadas generaciones, como por ejemplo hace el de Laboral, destinado a los creadores, cuyo trabajo está vinculado de una manera u otra a la propia mirada del centro. La apuesta es hacer un barrido por todos los tiempos. «Hay que ampliar al aspecto histórico», apuntó, precisamente, la directora de contenidos del centro de Cabueñes, Karin Ohlenschläger, consciente de que en el que actualmente se mantiene en la red, abierto a todo el que quiera consultarlo, hay una carencia notable de nombres. Para acabar con ella, «vamos a hacer dialogar nuestros archivos».

Uno de los más notables y también más desconocidos es el de la sala Borrón, espacio de la Consejería de Cultura, que lleva 30 años dando voz a los jovenes artistas y documentando sus exposiciones. El resultado, según María José Baragaño, su responsable, «es una base de datos, aún en papel en su mayoría, absolutamente impresionante».

También la definió así Vicente Domínguez, para quien el trabajo de esta comisión está siendo muy rico y eficaz. «No es como muchas que se crean y no sirven para nada». De esta ya han salido varias ideas, que quedarán materializadas en poco tiempo. Otra de ellas es la implantación de un taller de gestión profesional y financiación de proyectos culturales y artísticos que tendrá lugar en el Museo de Bellas Artes.

Pero quizá la que más fortalecerá los lazos de difusión conjunta es la que pondrá en todos los mostradores de todos los equipamientos culturales y artísticos información sobre el resto. «El que acuda al Bellas Artes se encontrará con documentación sobre el Niemeyer, el Barjola o la Borrón». Algo que es habitual en otras ciudades desde hace tiempo y que aquí empezará a serlo en breve. «Se trata de valorizar lo que ya existe, organizándolo y, a partir de ahí, crear», dijo el viceconsejero que en todo momento se mostró más que satisfecho por los pasos hacia adelante que está dando la puesta en común y en valor de los espacios que dependen directamente del Principado.