El Comercio

Margarita contra los poderes demoníacos

Los protagonistas de la ópera, durante uno de los ensayos en el Campoamor.
Los protagonistas de la ópera, durante uno de los ensayos en el Campoamor. / ÓPERA DE OVIEDO
  • En Alemania, esta obra de Gounod de popularidad universal se conoce con el nombre de la protagonista femenina por su preeminencia

  • 'Fausto', segundo de los títulos de la 69 Temporada de la Ópera de Oviedo, llega hoy al Campoamor

Después de 'Carmen', 'Fausto', de Charles Gounod (1818- 1893) es la ópera francesa más representada. Algunas cualidades musicales consideradas inequívocamente francesas como el refinamiento orquestal, las sutilezas armónicas y sus modulaciones, la libertad de fraseo melódico con periodos de libre cadencia, o la elegante fusión entre la palabra, el recitativo y el aria, son características de 'Fausto'. Estrenada como ópera cómica en el Teatro Lírico de París en 1859, el compositor la amplió diez años después, siguiendo las directrices la Gran Ópera Francesa, con la inclusión de escenas de ballet y la sustitución de los hablados por recitativos. De esta forma, la obra alcanzó una popularidad universal. No es casual que en la carta de presentación de Bianca Castafiore, aquel personaje imaginario que aparece reiteradamente en 'Las aventuras de Tintín', esta se presente con el aria de las joyas («Ah, me río de verme tan bella en este espejo»), que canta Margarita en 'Fausto'.

En la Temporada de Oviedo, 'Fausto' se representó con cierta continuidad -desde 1950 a 1999 estuvo en el Campoamor en siete temporadas- y, en ocasiones, con un alto nivel artístico. Entre los 'Faustos' más emblemáticos, cabe destacar a Alfredo Kraus (temporada de 1969) y Jaime Aragall (1978); entre las 'Margaritas', a Mirella Freni (1969), y, entre los Mefistófeles, a Ruggero Raimondi (1969). Hoy domingo, día 9, a las 19 horas, y los próximos 11, 13, 14 (Función Viernes Ópera) y 15 de octubre, vuelve 'Fausto' al Teatro Campoamor, en una nueva coproducción de la Ópera de Oviedo y la Ópera de Tenerife. Bajo la dirección escénica de Curro Carreres -'Sansón y Dalila', 'Don Pasquale' y la zarzuela 'Entre Sevilla y Triana' fueron algunos de sus trabajos vistos en Oviedo-, y la dirección musical de Álvaro Albiach al frente de Oviedo Filarmonía y el Coro de la Ópera de Oviedo, estará interpretada por Maite Alberola (Margarita), Stefan Pop (Fausto), Mark. S. Dos (Mefistófeles), Borja Quiza (Valentín), Lydia Vinyes (Siebel), Pablo Ruiz (Wagner), y María José Suárez (Marta). En la función del viernes, los protagonistas serán Alejandro del Cerro, Kenneth Kellog y Miren Urbieta-Vega, en los papeles de Fausto, Mefistófeles y Margarita.

La ópera de Gounod se inspira en la primera parte del drama 'Fausto' de Goethe, pero se desarrolla con un enfoque más simple que el del poeta alemán. Es como si 'Don Quijote' de Cervantes se limitase a la relación del hidalgo manchego con Dulcinea. De hecho, Gounod y sus libretistas Jules Barbier y Michel Carré centran la ópera en la relación de Fausto con Margarita. La seducción, el abandono y la salvación de Margarita fueron un buen pretexto para proyectar tanto la inclinación pasional como la vocación y el sentimiento religioso de Charles Gounod, de quien en su época se decía que de cintura para arriba era un monje y de cintura para abajo, un sensual casquivano. Esta preeminencia de Margarita, que recorta la personalidad metafísica y el ansia de conocimiento de Fausto, es la razón por la que en Alemania la ópera se la conoce con el nombre de 'Margarita'.

Como es preceptivo en la ópera francesa, 'Fausto' se estructura en cinco actos. El primero describe el pacto por el que Fausto vende su alma a Mefistófeles, a cambio de la juventud. El segundo acto, eminentemente coral, representa una Karmese, la fiesta popular y religiosa, la Kermesse, que finaliza con la famosa escena del vals. El tercer acto, o la inocencia seducida, se centra en Margarita y Fausto. El cuarto muestra la perdición de Margarita, abandonada por su amante, maldecida por su hermano y proscrita por la sociedad. El quinto acto comienza con el cuadro de la noche de Walpurgis, los rituales orgiásticos de las brujas con el demonio, al que le sigue la escena del perdón divino Margarita y su salvación eterna. En cada acto se encadenan diversas escenas, pero no con la rigidez de la tradición belcantista italiana de recitativo, aria lenta o cavatina y aria rápida o cabaleta, sino con una concepción libre y variada de la sucesión entre recitativos y arias. Por otra parte, breves motivos melódicos recurrentes, como el arranque del vals, o la visión de Margarita, sin llegar a ser propiamente un leitmotiv, anticipan la acción o sugieren la psicología y los sentimientos de los personajes.

El coro tiene en Fausto una particular importancia. La variedad coral, desde los grandilocuentes coros de soldado o dinámicos coros de estudiantes a los coros de campesinas, de burgueses, de brujas o de ángeles, confieren a esta ópera un sentido coral. Fundamentalmente, Gounod poseía un excepcional don melódico que se refleja en los concertantes y en la belleza y frescura de las arias. La primera arieta de Fausto, 'Salut o mon dernier matin', la canción del rey de Tule y el aria de las joyas, de Margarita, el dúo 'O nuit d'amour' o la cínica serenata de Mefistófeles son ejemplos de esa vena melódica que constituye el verdadero espíritu de 'Fausto'.