El Comercio

Memoria del horror en Mauthausen

Los actores de Micomicón Teatro, sobre las tablas del Jovellanos.
Los actores de Micomicón Teatro, sobre las tablas del Jovellanos. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA
  • La obra evocó la historia real de los españoles republicanos en el campo de exterminio nazi, enfrentando el humor contra la muerte

  • Micomicón y el Centro Dramático Nacional pusieron en escena en el Teatro Jovellanos 'El triángulo azul'

Tal vez se debería explicar en esta crónica teatral, antes que nada, el motivo del título de la obra representada en la noche de ayer en el Jovellanos, 'El triángulo azul', producción de la compañía Micomicón y el Centro Dramático Nacional, dirigida por Laila Ripoll, quien asimismo la ha escrito, siendo coautor Mariano Llorente, el cual incorpora el papel en la función del despiadado SS Brettmeier.

Se han de aclarar las razones del rótulo de cabecera porque son las que nos remiten a una historia tan cruel y cierta como apenas recordada y mucho menos trasladada a la tarima teatral, la memoria del horror de un símbolo geométrico, el triángulo azul, que identificaba a los republicanos españoles en el campo de exterminio nazi de Mauthausen durante la Segunda Guerra Mundial. Se correspondía con su condición de apátridas, pues el generalísimo Franco se había negado a reconocerlos como españoles cuando las instancias hitlerianas le hicieron la consulta.

'El triángulo azul' fue Premio Nacional de Literatura Dramática en 2015, estimando el jurado que el galardón se entregaba «por su calidad literaria, una sólida estructura dramática y la relevancia del tema: la experiencia vivida por los republicanos españoles en el campo de extermino de Mauthausen, su resistencia y su testimonio».

La dramaturgia que este sábado envolvió la atmósfera del Teatro Jovellanos y a 550 espectadores reflejó aquellas terribles vivencias en una doble clave, apuntando hacia la angustia y trascendiéndola mediante un cabaret grotesco que adquirió forma de humor contra la muerte. En el bordado musical, el clarinete y las percusiones de Carlos Blázquez, el violín de Carlos Gonzalvo y el acordeón y el pianito de David Sanz, enmarcando a unos actores sobresalientes, Manuel Agredano, Elisabeth Altube, Marcos León, Paco Obregón, José Luis Patiño, Jorge Varandela y el ya citado Mariano Llorente.

Los cuadros pintaron líneas satíricas goyescas y pesadillas quevedescas, dejando al fondo el espíritu inquebrantable de unos seres humanos que hicieron frente a los hornos crematorios, a las alambradas y a la ferocidad nazi cotidiana, sin doblegarse, urdiendo esperanzas en aquel abismo del terror.

Las fotografías que obtuvieron en medio del infierno sirvieron de prueba en los juicios de Nuremberg.

Aplaudidísima.