El Comercio

El Hombre Biónico era de verdad

Los escolares asturianos dieron una calurosa bienvenida al científico, que se mostró muy agradecido por las muestras de cariño.
Los escolares asturianos dieron una calurosa bienvenida al científico, que se mostró muy agradecido por las muestras de cariño. / MARIETA
  • La historia de superación de Hugh Herr inspiró a los más pequeños para realizar sus dibujos

  • Los autores de los dibujos pudieron ayer conocer al científico, que fue recibido por los niños en la Casa de Cultura de Avilés

La jornada que se vivió ayer por la mañana en Avilés con motivo de la visita de Hugh Herr, Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, dejó varias anécdotas curiosas debido, en gran parte, a la espontaneidad de los más pequeños. Decenas de escolares provenientes de diversos centros de educación Primaria asturianos tuvieron la oportunidad de enseñar sus dibujos y charlar un rato con el que era fuente de inspiración de los mismos. Nada más y nada menos que el 'Hombre biónico'. Ese que veían como a un superhéroe, comprobaron que era real.

De hecho, uno de los momentos más llamativos y que provocó la risa de todos los presentes fue cuando Herr, sin ningún tipo de reparo y orgulloso de enseñar su trabajo a los 'peques', se remangó los bajos del pantalón para que los escolares pudiesen apreciar en primera persona -y no sólo a través de las fotografías- sus prótesis. Todos los niños respondieron al unísono con una expresiva exclamación de sorpresa -«¡Hala!»-tras la que fue difícil recuperar la calma.

«Me encanta el contacto con los pequeños estudiantes, lo captan todo muy rápido y son la apuesta del futuro», comentaba Herr después del encuentro. El científico manifestó su compromiso en la lucha para erradicar la discapacidad, «no sólo física, también cognitiva y sensorial», proceso en el que asegura que se deben implicar todo tipo de profesionales. Herr es consciente de lo duro que es sobreponerse a estas limitaciones desde que sufriese una amputación en ambas piernas con apenas dieciocho años tras quedar atrapado en la montaña mientras practicaba escalada.

El científico no se resignó y siguió luchando -también escalando, ya con sus prótesis- lo que le ha conducido a una vida llena de éxitos. «Es una persona que ha alcanzado sus metas, eso es lo que más me gusta de él», decía Alicia, una niña de diez años alumna de las Aulas Hospitalarias del HUCA. Junto con su compañera Paula, de seis años, tuvo la oportunidad de charlar un rato con el galardonado, quien tuvo un trato muy cariñoso con estas dos jóvenes luchadoras. No en vano, el premio reconoce la tenacidad y la búsqueda del sentido positivo de la vida del científico de la misma forma que su desempeño como profesional.

Los dibujos elaborados por los escolares dejan más que probada esta faceta inspiradora; en ellos abundaban las imágenes de escaladores coronando altísimas montañas gracias a sus prótesis que funcionaban a modo de cohetes. Aunque fueron muchos los que pusieron a trabajar su parte más imaginativa, también había ilustraciones realistas como la de Paula, de las Aulas Hospitalarias. En su trabajo, uno de los más aplaudidos, aparecía un grupo de niños jugando al fútbol, entre los que se encontraba uno triste por ser incapaz de participar por caminar con muletas y otro que sí podía competir gracias a sus prótesis.

Ante las preguntas de los escolares del Colegio Quirinal de Avilés, Herr les explicó precisamente que en su trabajo también elaboran ortopedia para los más pequeños y no sólo para los adultos. Además, el experto mundial intentó adaptar su discurso para que los niños pudiesen comprender en qué consiste su campo de investigación, que pasa no sólo por el estudio de la fisiología, de los músculos y los tendones, sino también por el análisis del comportamiento del cerebro humano en relación al cuerpo.

Finalmente, Hug Herr se hizo una fotografía de grupo con todos los escolares, momento que su padre, que le acompañó durante toda la jornada, se encargó de inmortalizar junto al resto de fotógrafos para recordar la visita del Premio Princesa de Asturias 2016 a Avilés.