El Comercio

Mary Beard: «¡No recorten los presupuestos para enseñar latín a los jóvenes!»

Mary Beard, a su llegada al acto en la Junta General del Principado.
Mary Beard, a su llegada al acto en la Junta General del Principado. / PABLO LORENZANA
  • La historiadora británica protagoniza un coloquio en el Parlamento asturiano sobre la pervivencia del legado de la antigua Roma en el mundo actual

Roma y su legado llegaron ayer a la Junta General del Principado de la mano de Mary Beard, la historiadora británica que recogerá hoy el galardón de Ciencias Sociales. Su magisterio ante la clase política comenzó por la constatación de una evidencia: no hay nada mejor que conocer el pasado para aprender y no cometer los mismos errores. Sí conviene, en cambio, aprovechar los aciertos, que en el caso de los romanos fueron muchos, como su habilidad para integrar un sistema de sociedad muy diversa.

Con esta mirada, la Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales protagonizó un coloquio bajo el título 'Enseñanzas desde el pasado'. En el parlamento asturiano, planteó la vigencia de la antigua Roma en el mundo de hoy. «Lo primero que quiero subrayar es que no existen lecciones directas que se aprendan del Imperio Romano», explicó una sonriente y segura Mary Beard, quien sembraba con su mirada absoluta curiosidad en cada uno de los asistentes.

La historiadora no tardó en dejar un mensaje claro y enérgico a los representantes de los seis grupos parlamentarios que componen la Junta General del Principado que estaban sentados escuchando a la catedrática de Estudios Clásicos en la Universidad de Cambridge y miembro del Newnham College: «¡No recorten los presupuestos para el latín!». Cuando visitó uno de los colegios asturianos tuvo «mucho optimismo de verlos estudiar aún latín», recalcó, pues para la británica, es un idioma madre del que aún se pueden aprender cosas. Quizá para Beard, todo sea cuestión de absorber y aprovechar la diversidad, así lo demuestra recordando que aunque la palabra lealtad se escribe 'fide' en latín, aseguró que -sea como sea que esté escrita- se puede «repartir la lealtad». «Soy británica y europea, bueno ahora ya no podré decir eso último», confesaba. Y es que Beard habló de la necesidad de generar algún tipo de sistema que permita combinar la garantía de tener peculiaridades pero, a la vez, pertenecer a algo mayor. Algo así como tener «identidad múltiple», cosa que sí ocurría en la antigua Roma. «No me gusta viajar a España, París u otro lugar de Europa y encontrarme siempre con lo mismo: Starbucks, Costa Café y Calzedonia», recalcó.

Pero no todo lo que hicieron los romanos le parece admirable, pues quiso dejar claro que «no eran majos, sus conquistas fueron brutales», lo único que aportaron fue la idea de un «mundo conectado». Ese que tanto menció.

Mary Beard demostró ser una mujer con mundo y con pensamiento crítico del que no tiene el más mínimo reparo en compartir. «¿Cada vez hay menos poder en las manos del pueblo?», le preguntaron. A lo que ella contestó: «La democracia es una palabra que se utiliza mal porque no consiste en introducir un papel en una urna». Y es que para Beard, en muchas ocasiones, los que van a votar «no tienen información ni conocimientos». Y justo eso fue lo que pasó en Reino Unido con el Brexit. Es por ello que sus discursos son tan contundentes, pues la educación y la información son los grandes pilares que inspiran a Beard la confianza para el cambio.

Pero no solo se aventuró con la política, también tuvo tiempo de dejar clara su identidad como mujer y ciudadana del mundo, pues es una feminista militante que sabe que la igualdad no es un camino fácil. «Creo que las cosas están cambiando». Aún así, quiso dejar claro que «la voz de la autoridad sigue sonando a hombre». Y así, con ese tono contundente y un toque de humor dio por finalizada la conferencia no sin antes afirmar: «Me llevo para siempre el entusiasmo de los alumnos asturianos que es algo que no olvidaré nunca». Y entre flashes y sonrisas, se despidió conquistando a los presentes y a Asturias, como Roma lo hizo con ella.